viernes, 17 de mayo de 2013

*ESPECIAL: LOVESxTaeyang-- Esperar. (Se7Yang) One-Shot

ESPERAR



AUTOR: Annis Torres
CATEGORÍA: One-Shot
GRUPO: BigBang
COUPLE: Se7Yang, Se7en & Taeyang.
GÉNERO: Romance, Drama, Angst.
CLASIFICACIÓN: +18 años Lemon.

SINOPSIS:
No importa el tiempo, continuará esperando… él llegará. Así había sido, séase primavera, verano, otoño… e invierno, debe esperar siempre bajo ese viejo árbol de décadas de vida. Es el punto de reunión; el escondite mágico, la cruz en el mapa donde el tesoro se encuentra escondido… 


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ESPERAR

Es una fría noche de invierno. La nieve cae suavemente, no hay corrientes heladas, tan solo uno que otro sutil soplo de viento. Es una maravillosa visión. No es agradable salir a temperaturas tan bajas pero si es una belleza digna de apreciar cómo el brilloso manto níveo resplandece a las luces nocturnas.


Él camina lentamente, admirando el paisaje… a sus ojos es un cuadro del que nunca se cansaría. Bajo su oscuro abrigo que lo cubre difícilmente podrían distinguirlo, en sus bolsillos sus manos forradas en suaves guantes se remueven un poco.

Ese parque es muy especial, porque sea cual sea la estación del año siempre tiene un panorama memorable que ofrecer, justo como en esa temporada; Delicados pero fuertes cristales como pendientes de diamante se apoderan de las puntas de cada rama sin hojas, así como revestir los pocos follajes de brillante nieve. El pasto cubierto se convierte de día en un campo de batalla de bolas de nieve. Los niños elaboran hombres de nieve, unos más elaborados que otros. Algunas parejas dejan un mensaje escrito sobre el suelo alfombrado. En el amanecer el sol se encarga de sacarle el brillo multicolor a los cristales, y en la fría noche las luces transforman esa sábana blanca en diamantina.

Pero ese lugar no solo es especial para él por su hermosura… también es especial por la clase de recuerdos de los que ha sido testigo. Así como ahora. Mientras lentamente se dirige a su cita.


Como siempre ha llegado más temprano de lo fijado, se detiene a varios metros para plantarse al punto de reunión… bajo la copa de ese viejo roble revestido de elegante blanco y protegido por la luz de la farola en ese rincón casi olvidado.
Al principio se mantiene alerta, de vez en vez gira su cabeza buscando entre las escurridizas sombras y las voces apaciguadas, sin embargo, tras varios minutos de vigilia convence a su corazón ansioso que debe ser paciente… él llegará. Con la cabeza baja mira la nieve estancada entre las raíces del roble y juega con las botas negras que calza, las manos envueltas en guantes también de piel se estrujan nerviosamente escondidas en la espalda. La ansiedad aumenta su pulso y despierta las emociones… finalmente después de tanto tiempo, lo volverá a ver. Sabe que él llegará.

Como si de un lazo empático de tratara levanta la cabeza para encontrarse con una singular silueta masculina, las miradas se cruzan,  ésta continúa los pasos para acercarse a él. Entonces en un suave movimiento baja su capucha de la chamarra y la bufanda revelando su rostro para ser reconocido. Se le estruja el corazón, que agitado exige el encuentro. La persona detiene su andar, entonces Youngbae siente un agujero en su estómago, el desconocido retrocede el camino no sin antes inclinarse a modo de disculpa. Ambos se han confundido.

No importa, el joven moreno continuará esperando… él llegará. Así había sido, séase primavera, verano, otoño… e invierno, debe esperar siempre bajo ese viejo árbol de décadas de vida. Es el punto de reunión; el escondite mágico, la cruz en el mapa donde el tesoro se encuentra escondido… era simplemente, el lugar favorito de ambos.

Comienza a tararear una canción… no debe tardar. Porque no importa lo que pase, él vendrá.

Han pasado tres largos y tortuosos meses sin verse; como parte de las promociones del grupo tuvo que ausentarse del país, y él en Japón debe preparar su tour de despedida antes de ingresar al campo militar.



*** MEMORIA ***
Se extiende un paisaje recubierto de nieve, están a mediados de Noviembre. El lugar ya se ha transformado en un escenario invernal. 

- Hola… ¿Has esperado mucho? –Esas fueron las primeras palabras que con una inevitable sonrisa salen de los labios, despeja el rostro y abre un poco su abrigo. Es él. Extiende una mano que se despoja del guante y alcanza sus mejillas.- Están frías.

- Hola… -Responde, estremeciéndose por el tacto.- Estoy bien.

- Eso no responde mi pregunta. –Dulcemente le reprende, ahora levanta un poco el mentón para admirar de cerca su rostro, sus manos se posan sobre las otras.

- Acabo de llegar también. –La mirada brillante se fija en la suya. Lentamente frota las manos del mayor.

- Mentiroso. –La sonrisa se borra en sus labios.– Sabes que no me gusta que seas descuidado contigo mismo. –La preocupación reemplaza el brillo de los ojos, su corazón desacelera abruptamente provocando dolor. Es importante para esa persona.- Podrías enfermar… ya no eres un niño.

- Pero estás aquí, así que la espera valió la pena. –Sonrió esperando obtener indulgencia a sus actos.

- ¿Qué voy a hacer contigo, ah?

- Si me abrazas podré recuperar calor… -Traviesamente sugirió.


Entonces cerró los brazos alrededor de su delgada figura, la estrechó atrayéndola al pecho, encerrándola. Su corazón volvió a palpitar agitadamente, produciendo esa felicidad por tenerle así de cerca. El olor que impregnara el cuerpo es un perfume adictivo. No se cansaría de respirarlo jamás.

Y ahí estaban, escondidos en ese parque abandonado protegidos de la vista de algún curioso. Se supone que se encontraba en Japón, y él con su familia. Pero no, estaban en su lugar favorito, siendo cómplices de ese sentimiento prohibido. Entregándose al otro.

- Tengo algo importante que hablar Youngbae… -Rompió el momento con voz neutra.

- No lo hagas... –Se negó entre los brazos, una especie de mal presentimiento se asomó en su corazón.

- Tae… es inevitable.

- Por favor, no digas esas palabras. –Silenció con un beso que solo sabe que encanta a Se7en. Acarició tiernamente los labios cerrados del mayor que lentamente se abrieron. Le permitió hurgar unos momentos antes de separase.- Te Amo…

Después de ese beso, siguieron otros más… con cariño y ternura, con ansiedad y hambre. Con el corazón acelerado queriéndose salir del pecho para fundirse al otro consiguiendo que nada fuera capaz de desprenderlos.


Largos minutos permanecieron abrazados, a veces se balanceaban dulcemente creando un arrullo romántico. Se miraron, le sonrió a Dongwook para dejarle ver su inmenso amor hacia él.


Aunque tuvieran un punto secreto de encuentro, ellos definitivamente terminaban en lugares más privados, como hoteles, cabañas, e inclusive sus departamentos personales.
De esa manera terminaron en uno de esos departamentos, de él, que tiene y no se atreve a vender por el valor sentimental que representa; la primera cita, el primer beso, el primer encuentro íntimo, el primer aniversario… tantos momentos vividos como para deshacerse de ellos así como así.

Cayó suavemente a la cama, con la respiración agitada y las miradas lazadas. Se7en terminó de despojarse de los abrigos quedando su perfecto pecho resplandeciendo a las luces bajas que escaparon por la puerta entre abierta. Tae sonrió cálidamente cuando él se acercó para desvestirle sin premura y tatuando un casto beso por su bronceada piel.

Esas gentiles manos revolvieron delicadamente su cabello, luego acariciaron su rostro mientras los labios consumían su oxígeno recordándole que amar es una hermosa muerte efímera. Suspira profundamente en el recorrido de las palmas por su figura.

Le pertenece en cuerpo y alma, es natural que todo su ser clame por sentirle… por escucharle susurrar.

- Te amo…

Su voz tersa toca su interior llenándole de vida y ese sentimiento de felicidad.
Los besos en cierto momento se vuelven más profundos, más insistentes, más húmedos. Las manos ajenas seducen; ni tan melosas ni tan urgidas. Es la pasión que altera los sentidos.

Gime bajo, con el temor de ser descubierto emocionado por lo próximo a acontecer. Un par de veces cambian posiciones en la cama, comunicándose con suspiros que alimentan más la pasión logran elevar las temperaturas de sus cuerpos.

Finalmente los brazos han bajado por la cintura envolviéndola y las manos ahora despiertas, se apoderan de su trasero que acaricia con cadencia. Un erótico gemido escapa de sus labios…

- Te necesito… -Ha escapado el susurro revelador. Siente las mejillas arder pero no se arrepiente. El otro le mira y sonríe comprendiendo, responde aplicando mayor fuerza al agarre.

Eleva su pelvis friccionándola con la del mayor, siente la dureza raspando la suya. Todo parece correspondido.

- Ahhh… -Tímido gemido escapa al tener la traviesa lengua preparando la piel antes de que los dientes se encajen sin provocar daño. La caliente respiración golpeándole produce descargas diminutas.

- Mi Youngbae… -Susurra con voz profunda.- Dios sabe cuánto de amo…

Adora esas frases, le desarman por completo y solo quiere pertenecer a su lado.

- Ahhh… Ahhh. –Su joven cuerpo le traiciona, la piel arde con necesidad. Siente vergüenza por ello, no quiere que Dongwook le malinterprete, no quiere parecer a sus ojos un hombre con hormonas incontroladas, pero le es imposible continuar escondiendo los gemidos que producen las cuidadosas mordidas, excitan tu piel.- Dong… Wook…

Acaricia la espalda, los suspiros y jadeos se entremezclan haciéndose cada vez más sonoros, la timidez se va rezagando en la carrera hacia la fusión.

Escucha un leve chasquido, Tae descubre que Se7en terminó de recorrer el borde de sus pantalones y los ha abierto. Deslizan la tela rítmicamente a la par de los besos. Le facilita el trabajo dejándose hacer, sus piernas colaboran.
El mayor finalmente le tiene a su disposición… la mirada amable se vuelve penetrante, la siente recorriendo su cuerpo y la tensión aumenta. Busca el rostro ajeno para dócilmente guiarle a sus labios nuevamente.

Húmedo… las manos adoran su silueta, caricias marcadas, insinuación sin pudor. Gime fuertemente cuando siente los dedos alrededor de su intimidad, libera un jadeo ahogado en cuanto las sensaciones cubren sus terminales... el masaje lento provoca la extraña mezcla de placer y dolor que Taeyang encuentra fascinante. Enloquecedora.

Poco a poco la transpiración deja una sensación única al contacto contra la piel de Choi, su entrepierna se va despertando dolorosamente cada vez más, sabe que llegará pronto. Emite un leve gruñido entre los besos voraces avisando que debe parar. Entonces Se7en se aleja cínicamente sonriendo divertido. El menor frunce el ceño molesto por la tortura sin embargo se alegra de tener un respiro.

- ¡Ahhh! –Sus mejillas arden en cuanto el grito escapa, la espalda se encorva enterrando las uñas cortas en los hombros fuertes.- Ahh…

La caliente boca del mayor envuelve húmedamente aquella parte de su cuerpo palpitante, la mandíbula presiona deliciosamente arrancándole gemidos y jadeos que a varias escalas resuenan entre las cuatro paredes de esa habitación. La lengua se pasea provocativamente, serpenteando de arriba y abajo cual felino caprichoso.

- Mhmm… Ahh… Mhmm… -Cierra los ojos con fuerza, avergonzado por todo lo que su cuerpo siente, se sacude violentamente. Escalofríos despiertan pequeños espasmos.- ¡Dongwook! –Grita en un arranque de placer, los dientes delicadamente se encajan presionando más y más.

La cabeza del mayor que sube y baja entre las piernas del moreno es una escena demasiado pervertida para él, las manos en sus caderas enterrándose levemente en respuesta a sus gemidos. Una oleada sofocante de placer se apodera y finalmente, en un sonoro gemido se derrama. El orgasmo resultó incontenible, pero eso no le importó al solista que gustoso saboreó aquella esencia blanquecina.

Respiración ruidosamente agitada, el pecho subiendo y bajando. Dongwook se queda prendado de la imagen más excitante que haya admirado. Sonríe cálidamente sobre la boca pequeña que se pasmó en cuestión de segundos.

- Te amo. –Confiesa tiernamente el moreno deslizando las manos justo sobre ese bulto que sobresalta de los jeans del mayor.- Te amo.–Repite con ese tono encantador. Queriendo corresponder un poco de todas esas maravillosas emociones despertadas en su ser.

Youngbae reproduce sin falla alguna las mismas acciones. El resultado es único. Los ásperos gemidos salen de manera irregular. Las amables manos de Choi toman su cabeza guiándola pacientemente, acelerando cuando considera el momento adecuado. Lo siente al límite, en su lengua se ha filtrado el sabor salino… pero antes de siquiera dar una succión certera es detenido sin previo aviso, la manera casi brusca le desconcierta. Entonces los cálidos labios del solista se apoderan de los suyos.

- Eres lo mejor que me ha pasado. –Sostuvo la mano en su pectoral izquierdo, ahí, justo donde Youngbae fue capaz de sentir las palpitaciones desaceleradas de ese corazón. Un corazón que se recuperó el galope justo cuando tuvo contacto su morena mano.- Te amaré hasta mi final.

- Tu lugar es a mi lado. Junto a mí, por eso... –Sonrió conmovido.- Te prometo ser tuyo para siempre.

Un juramento inconsciente se selló mediante un beso casto que duró extensos momentos, después todo fue más rápido. Se7en demostró una urgencia impropia de él.
 Tumbó devuelta a la cama al menor, los besos húmedos fueron intensificándose hasta transformarse en desesperados… temerosos. La tristeza brotó del pecho del vocalista de Bigbang que se estremeció en parte por la emoción y en parte por el dolor recién instalado. ¿Se borraría en cualquier momento?   

Caricias apasionadas, caricias tiernas, caricias perversas, caricias llenas de adoración… el cuerpo de Taeyang se estremece, gime sin reprimir cómo sucumbe ante él. Tiembla ante los susurros entrecortados, entierra los dedos en el cabello oscuro por cada marca tatuada sobre la piel, jadea ansioso de la espera prolongada.


El primer dedo ingresa a su interior… se tensa por la intromisión, se relaja, se trata de su Dongwook. Le siente hurgando cada vez más profundo mientras toman presa su boca. Cavan y salen de su cuerpo preparando para lo siguiente. Nada pasó con el segundo dedo al principio, ni siquiera fue consciente de su ingreso hasta que les sintió a los ambos abriéndose y cerrándose rítmicamente. Jadeó gratamente sorprendido, se sentía bien; doloroso y placentero. Minutos después estaba dilatándose.

El tercer dedo fue doloroso, un gemido quebrado escapó de sus labios preocupando a Se7en que detuvo toda acción. Ruidosamente recobró el aire de sus pulmones, pero molesto por pasividad de su pareja levantó su cadera haciéndole saber que desea continuar.

- Dong… wook. –Le llamó con voz tersa.- Dongwook…

Aquello surtió los efectos esperados, pues la mirada preocupada se ablandó cuando se dibujó una sonrisa tímida. Lento y cuidadoso continuó, primero uno, luego dos… tres. Se removían, entraban y salían, hurgaban curiosos.
Un escandaloso gemido retumbó y la espalda morena se arqueó contrayendo fieramente el cuerpo. Tocaron el punto más sensible.

Unas embestidas en esa misma zona, Youngbae terminó inevitablemente. Sudaba jadeando dificultosamente. Se miraron, le sonrió.

- Quiero sentirte dentro de mí. Quiero que tú alcances esto en mi interior. –Sedujo ingenuamente. La propuesta no estaba cargada de lujuria, sino del más sincero amor. Cariño inocente.

Retiró los dedos, miraba seriamente al menor en el momento en que se acomodaba. Se tocó despertando la urgencia amortiguada desde que viera a su Youngbae extasiado debido a él.
Le tomó desprevenido la palma que alcanzó sutilmente la mejilla y fue bajando hasta el mentón.

- Te amo. –Terminó y un segundo después penetró ese estrecho pasaje. La reacción fue la prevista, un gemido sufrido contenido con los dientes, la espalda arqueada y las manos apretando sus hombros.

Un par de lagrimillas descendieron sin permiso cruzando las mejillas. Pero no se escuchó queja alguna. Estaba soportando todo valientemente.

- Bae… mírame, perdóname por el sufrimiento. –La cabeza negó infantilmente. Soltó las caderas elevando el rostro pequeño.


- Está bien. Te amo. –Poco a poco los ojos de luna se fueron abriendo, brillando con los restos de lágrimas.

Se7en permaneció quieto, dejó que las paredes internas se amoldaran. Entonces cuando estuvo seguro que el dolor sería mínimo se alejó unos centímetros sin salir de ese cálido lugar y se impulsó para volver a ingresar. Un jadeo forzado salió. Suspiró, rodeó la figura estilizada con sus brazos. Volvió a alejarse sin salir completamente y con más rapidez volvió a entrar. El segundo jadeo volvió a sonar quebrado. Esperó… repitió su acción, la respuesta fue la misma.

A la décima embestida el gemido ya era placentero, celebró mentalmente. Prestando atención a las reacciones fue acelerando y profundizando. Se tranquilizó al escucharle gemir su nombre sensualmente, pero definitivamente era dichoso al percibir el matiz tierno, pronunciando con gran sentimiento.

-Dongwook…

Buscaba enterrarse profundamente, llegar hasta donde nadie jamás llegara. Gemidos, jadeos, susurros, murmullos, gritos… intercambiaron aquellos sonidos como si de un nuevo lenguaje se tratara. El lenguaje de dos personas amándose íntimamente.

Las descargas se hicieron poderosas, la tensión endureció los músculos, el dolor regresó de manera bestial, el sudor se mezcló… y entonces, el cuerpo del menor se retorció bajo él, la espalda se encorvó completamente, el pasaje se contrajo totalmente. En sus manos inquietas que recorrieron ese ser suave se derramó, él en ese interior liberó toda la tensión.

Vibraron bajo el manto del orgasmo… la fusión finalmente estaba hecha.
Esperó antes de salir, los pechos subían y bajaban con la respiración errática, se miraron… pero Dongwook no correspondió a la dulce sonrisa. Ese hecho reanimó el temor en ambos corazones.

Taeyang se aferró a él, con su fuerza lo apresó. No lo dejaría ir. Más no le fue devuelto el abrazo.

Algo se rompió…


Media hora después de silencio, el más joven despertó, levantó la mirada admirando enamorado el rostro poco apacible de un Se7en dormido profundamente. Suspiró temblorosamente, los ojos brillaron mientras deja el lecho cálido.

Los pies resintieron al contacto con el frío piso, silenciosamente tomó su ropa, se vistió… y se fue sin mirar atrás.
*** FIN DE LA MEMORIA ***


Las horas pasaron en ese silencioso y olvidado rincón del parque. Era ya entrada la madrugada, estaba volviendo a nevar. Hace mucho frío, pero no lo suficiente para amedrentar la joven voluntad que permaneció cada minuto, inclusive ahora que se hallaba golpeada por ese muro invisible de pesadumbre que le aplastó, no se ha alejado siquiera un paso. Las manos dejaron hace un par de horas de estrujarse nerviosamente… ahora flanquean sin vida a los costados.

Los ojos tienen ese brillo cristalino que cada vez se va agrandando, su respiración es casi nula, así como el corazón que pareciese querer detenerse.


La razón es tan simple como cruel… él no llegó.
El pensamiento de esa desolada realidad logró hacer que la primera lágrima contenida naciera y se suicidara al llegar al final de la mejilla. El cálido cristal golpeó el suelo de nieve perdiéndose sin dejar huella alguna de su efímera existencia.


La sonrisa borrada…
Ya lo sabía, siempre lo supo. El final estaba marcado desde el primer beso, como el dolor fue soportable se aferró a ese amor prohibido. Sentir de manera especial a su hyung siempre había logrado llenar el vacío de su corazón. Pero estaban destinados a no estar juntos. No en ese mundo, no en esa vida.

No obstante el corazón humano es tan terco, tan tonto que no reconoce las palabras “imposible”, ni “prohibido”, si se siente atraído a ese otro corazón sencillamente se lanza sin pensarlo mucho.

A ninguno les importó lo heridos que pudieran salir, porque una sola caricia hacía sanar hasta la herida más sangrante. Eso fue lo que ocurrió entre ellos, entre el hyung y el dongsaeng que cruzaron la línea un día hace años… ahora que se llegó al final, se están muriendo; al menos lo está Dong Youngbae.


¿Cuántas veces le había querido decir esas palabras y él se negó rotundamente? No quería escucharlas, lo interrumpía para luego huir, creía que solo así lo obligaría a permanecer a su lado y funcionó, hasta ese momento. No lo había creído capaz de solo irse sin dejar en claro las cosas.


Tae… lo nuestro debe acabar. No puedo seguir con esto. Lo siento…


No era necesario que las dijera, se las podía imaginar.

Bajó la cabeza negando agotado, la tercera y cuarta lágrima bajaron… su alma estaba rota de tanto amar.

Él no vendrá, lo sabía y lo sabe, pero lo prometió en aquella “despedida”; sería suyo para siempre. Por tanto, tendría que venir todos los días a ese lugar, parar bajo ese viejo roble junto a la farola y esperar… esperarle hasta el final de los dos.

- Hola… ¿Has esperado mucho?–Da la nada esa aterciopelada voz se dejó escuchar.

Taeyang levantó la mirada topándose con un par de ojos torturados. Al principio no sabía qué hacer, no estaba seguro que fuera correcto arrojarse a sus brazos, seguramente ya no le sostendrían.

- H-Hola… -Tan tímido como la primera vez que le conoció.- Estoy bien. –Ya no hubo una mano gentil que tocara su fría mejilla.

Él llegó, pero no era el mismo…

- Eso no responde mi pregunta.–Se asomó una sonrisa, pero fue amarga. Ambos recordaban que fueron las mismas en lo que duró su relación condenada a las penumbras.

- Acabo de llegar también.–Insistió inseguro.

- Tae… Tengo algo importante que hablar.

- No lo digas... –El menor negó, una especie de mal presentimiento transformó el inicial alivio de verle.

- Bae, es inevitable. Lo sabes. –Intentó convencerlo, las cosas habían llegado demasiado lejos para ser simplemente una “situación pasajera”.- Bae… nuestra relación acaba en este momento. Gracias por todos los maravillosos momentos que me brindaste. Fui muy feliz, pero es momento de continuar separados. –Fue directo, sin titubeos, los ojos fríos y firmes.

- ¡No digas eso! ¡No me dejes! ¡No me dejes! –Algo se desgarró en su interior y el dolor que siente es insoportable.

- Lo siento mucho Youngbae… pero no puedo más con esto, no es justo para ti, ni para mí. Además, he decidido casarme con Hanbyul.

- ¡¿E-Es por ella?! –Exclamó.- ¡¿Es Hanbyul?! ¡Lo es! ¡No me importa! ¡Puedo soportarlo! ¡Puedo esperar! ¡Puedo esperarte como siempre! ¡Puedo soportarlo todo!… menos que me dejes.

- No lo harás… ya no esperarás más. –Youngbae no le podía engañar. No podía… le era tan fácil leer su corazón. Se estaba quebrando, comprobando que lo que temía, es una criatura muy frágil. Se acercó tomando las bronceadas manos suavemente, estas no se negaron al tacto.

- A mí no me importa si te casas con ella, puedo soportarlo. Puedo vivir con esa verdad mientras tú y yo estemos juntos. –Antes de que dijera algo, Taeyang se adelantó.- Solo… no me dejes. -La angustia se instaló en ese corazón frágil como el cristal. El llanto se convirtió en la melodía de esa despedida, bañando las mejillas con lágrimas que fluían sin detenerse.

-  Escúchame bien Youngbae, por favor... –Comenzó a hablar secando el rostro mojado.- No hay nada que te pueda ofrecer… tu mereces lo mejor. Mereces que te amen con entrega, que te cuiden y te protejan. Te amo, estos sentimientos que viven en mi corazón son sinceros, eres la primera persona que me hace sentirlos, pero no puedo hacerte esto. No puedo atarte a mí de esta manera, no cuando se supone que prometí no lastimarte… no seré egoísta con la única persona que me ha hecho feliz, por eso yo te dejaré libre… no voy a encadenarte ni permitiré que te encadenes a mí. Te amaré siempre, te hago la promesa con sangre, pero no te esclavizaré a una relación infernal, no llorarás por un amor imposible… yo te cuidaré a donde sea que vayas, aun si estás con otra persona que te ame de verdad… porque mis sentimientos no desaparecerán. Por eso te dejo libre… y por este amor te protegeré de mí, porque solo te traeré lagrimas y sufrimientos. Aun si después de esto me odias, aun si después me rechazas, te marchas lejos de mí, yo siempre te amaré. No dejaré a Hanbyul, no puedo porque tengo una deuda eterna por lo que hicimos… espero que lo entiendas. –Vio como el menor rehuyó por unos momentos la mirada, luego se volvió a tensar.- Lo siento mucho… por el sufrimiento que te hago padecer.

- No lo hagas, por favor… no me dejes. –Entre tanto sentimiento ahogado en la garganta, rogó con el corazón quebrado.

- Lo siento mucho, en verdad. Por favor no llores y sé feliz con otra persona. Olvida que una vez nos amamos.

Un delicado beso en las manos, y sin más él dio media vuelta desapareciendo sin que pudiera hacer algo, porque el cuerpo no le responde. El corazón se ha detenido, no puede ordenar nada debido a su mente shockeada.

Cuando al fin reacciona le busca desesperado de un lado a otro… demasiado tarde, se ha ido muy lejos. El desconsuelo se instala en las grietas del alma rota y el corazón, como un instinto de supervivencia para salvarse.






Teddy ha llegado a la dirección correcta, después de estacionar el vehículo deja botado el pedazo de papel… Jiyong le envió desde que fracasara decenas de veces, sin mencionar la culpabilidad que llevaba cuando empeoró la situación en un arranque de coraje como cuentan los rumores, el vocalista de Bigbang estaba afectado por un supuesto mal de amores pero nadie podía afirmar nada.
Es un favor muy especial y de no ser porque le rogó, hubiera continuado negándose. Seunghyun mayor estaba fuera del país, los menores perdidos en algún lugar de Japón. Así que solo estaba él y nadie más.

Camina despreocupadamente, si revisa el reloj del móvil está seguro que indicará poco más de la media noche. Ha sido buena idea salir del estudio, aunque es verano el viento es muy fresco, caminar no mata a nadie y con el reciente bloqueo necesita relajarse un poco.

Pasa por los juegos y unos árboles frondosos pero sabe que aún debe seguir recorriendo. Le parece ver una pareja de enamorados alejarse, alguno que otro joven delincuente fumar, nada que temer.

Después de recorrer el parque comienza a impacientarse, ya ha enviado un mensaje, pero Jiyong continua insistiendo la búsqueda. Refunfuña, enciende un cigarro, vuelve a recorrer ese lugar poco iluminado, esta vez lo hace más despacio.
Detiene su camino y tuerce los labios… lo ha visto en ese lugar, bajo ese viejo roble… ¿Aún le espera? A pesar de la distancia descubre que llora, las lágrimas caen por las mejillas, el ceño fruncido roto en desconsuelo… y la voz quebrada.

Se encamina sin saber realmente qué hacer…

- No llores… –Susurró a lo lejos, el menor no pareció escucharlo, sin embargo… algo se removió en su interior, ese perfil por un momento le pareció pertenecer a otra persona. Tan solo unos momentos Park Teddy vio el reflejo de otra persona, quizás así de deplorable se vio, quizás le hizo llora igual o más que Dongwook provocó en Taeyang. Estuvo a punto de decir ese nombre hasta que…

El llanto se hizo más profundo y se preocupa. ¿Ha hecho algo mal? Quizás estuvo mal irrumpir la soledad de esa manera; como si fueran íntimos amigos, no, ese lugar lo ocupa Jiyong… él tan solo seguía siendo un hyung; el odioso hyung que se volvió su productor y un viejo conocido… nada más. En absoluto podía intercambiar consejos… lo suyo rayaba más en una relación de dos extraños que otra cosa más.
 
- No llores. –Repitió un poco más serio, preocupado por la reacción y frustrado por no encontrar una manera de parar esas lágrimas. Termina su cigarrillo, pisa la colilla…

Llega hasta un par de zancadas de distancia, no continuó hablando porque no tenía idea de cómo acercarse sin perturbarle, Taeyang tan solo llora y llora ocultando el rostro entre sus manos. Es un llanto extraño, los sollozos son casi inaudibles…

Esperó pacientemente mientras los minutos se fueron alargando con su acompasada lentitud. ¿Qué se hace cuando una persona llora?


- Él no regresará.–Soltó fríamente, no tenía caso seguir dándole falsas esperanzas, Youngbae debía aceptar la realidad y entre más rápido mejor.- Así que detente… es inútil continuar llorando.

Cuando le miró fugazmente se topó con los ojos bañados en lágrimas…

 - H-hyung…

Apenas parpadeó, un desagradable mareo sacudió su cuerpo, se sintió tan asfixiado que se tensó… aunque no tardaría mucho en descubrir que su mal se debía a que Taeyang estaba aferrado a su cuerpo en un abrazo fuerte.

A él no le agradaba mucho el contacto, especialmente el íntimo y lo que estaba haciendo el vocalista principal de Bigbang era precisamente eso, sobrepasando los límites impuestos. Así que tenía ese impulso de empujarlo fuera de su espacio personal, más no lo hizo, no cuando un quebrado ruego llegó a sus oídos.


- D-Duele, hyung… d-duele mucho.–El agarre se hizo más fuerte, como si dependiera la vida de ello.

Se quedó cual estatua de marfil, estático y callado intentando decir algo menos frío.

- Deja que el tiempo pase… el dolor será soportable.

- Hyung…

- Jiyong, está muy preocupado por ti. De hecho tus demás amigos también lo están. Vamos, debes volver con ellos… y no regreses más aquí.

- P-Pero… él… puede venir. –Aquello sí que le enfermó, era demasiada dependencia para su poca paciencia.

- Él no regresará. Se casó con Hanbyul. –Recordó cruelmente.- Así que ya no debes esperarle más. Continúa con tu vida.

- Yo debo esperar…

- No, ya no vas a hacerlo. Porqué él se fue y te dejó.


Con el poco tacto que le quedaba, el productor de YG Entertainment le tomó del hombro y fue arrastrándolo suavemente en dirección al vehículo aparcado. En silencio el menor se deja guiar. De vez en vez voltea a ese rincón descubriendo que no hay nadie. Resignándose a que él no volverá. De alguna manera debe aceptar la realidad.

Se vuelve mirando el camino de Park Teddy.


Sin saber, a lo lejos… cinco robles después de aquel dónde Taeyang permaneció esperando, la sombra de un hombre yace resguardada por las copas frondosas. Ese hombre de gabardina, limpia el rostro con la mano izquierda donde resplandece una argolla dorada, no hace mucho que ha comenzado a llegar a ese lugar, siempre se pone detrás del tronco y el follaje, pasando desapercibido para una persona en especial.

Porque tampoco acepta el final, tampoco cree en el adiós definitivo de dos amantes. Él llega puntual a la cita, cuando esa persona llega sin falta, le contempla desde la distancia, no se marcha hasta que alguien llega por ella, así como ahora lo hizo ese hombre, solo hasta que le obligan a irse… entonces él silenciosamente desaparece.

Se hizo un juramento hace mucho tiempo, y como tal lo cumplirá, está seguro que hasta el último día de su vida, él irá a ese parque, a esperar, esperar como Taeyang lo hará de la misma manera. Sabiendo que no pueden estar juntos. No es ese mundo, no en esa vida.



FIN. 

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