sábado, 25 de abril de 2015

FanFic (BIGBANG)---> HILO ROJO DEL DESTINO 004

HILO ROJO DEL DESTINO 004



AUTOR: Annis Torres
GRUPO (S): Bigbang, 2NE1, Otros.
COUPLES: DaeRiTopGSunBear,
GÉNERO: Angst, Drama, Tragedia, Romance.

ADVERTENCIAS: +18años, Lemon, Muerte de personajes.

RESUMEN:

"What would you do?What would you say?How does it  feel?Pretend it´s Ok.My eyes deceive me, But it´s still the samePretend it´s Ok."

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04.--- FICTION AND FACT







Cuando decidas vivir por ti, arriesgándote a todo… búscame.


La severidad de esos ojos profundos, la voz con matiz decepcionada bañada de esa rabia que produce una cruel traición. Jiyong no lo soportaba. Entonces, como si de una vieja fotografía se tratara y ésta quedara vulnerable al tiempo, la figura del Choi Seunghyun se fue desvaneciendo de su vista sin que pudiera reaccionar. Se fue alejándose hasta que no hubo rastro alguno de su presencia, ni un atisbo de que estuvo presente a su lado, por última vez. 

“Lo siento”, “Lo siento”, “Lo siento” susurraba con los puños apretados y los ojos cerrados. Era difícil de imaginar que se tratara del imponente GDragon, en realidad solo era Kwon Jiyong. “Lo siento mucho” continuo repitiendo a la nada sin especificar a simple vista si era hacia ese Seunghyun que tanto lo amó hasta que le terminó por destrozar las alas, o era su forma de disculpa por su cobardía al no ser capaz de enfrentarse al mundo entero por su amor prohibido, quizás se trataba una disculpa a su familia y sociedad por amar a un hombre, aún en contra de la naturaleza, no obstante, viviría la mentira de una vida aceptable…

No, ese “Lo siento mucho” era hacia su corazón que agitaba desesperado por ir con Choi. Ese corazón ama tanto, y su decisión cobarde le estaba haciendo sufrir demasiado. “Lo siento”, intenta consolar, pero el corazón se agita, grita en silencio porque aquel que se ha ido regrese para llevarlo a su lado. Ese corazón no puede aceptar el hecho de haber permitido dejar ir a ese otro; tan cálido y confortante, que le envolvía en un sentimiento verdadero. El corazón de Jiyong solo podía mirar hacia ese vacío y sentir morir. Por eso, apretó los ojos, su alma se acongojó pretendiendo contenerlo… fracasó.

Los sentimientos quedarán enterrados en sus entrañas, él se marchó llevándose una idea tan vergonzosa de su persona. Arruinó su propio recuerdo.

Choi Seunghyun se fue con la peor imagen de su persona, sería desechado de la mente por representar alto tan bajo y ruin.

Su Seunghyun… amaría por los dos hasta el fin de sus días aunque quizás nunca se entere el otro.
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--Papá ¿Eres tú el de la fotografía? –Su hijo adolescente señala una fotografía al entrar al mini estudio.


Kwon Jiyong, hombre maduro. Suelta un suspiro cansado, los recuerdos molestos se alejan rápidamente antes de que la primera lágrima amarga saliera en más de quince años.

El joven se acerca con una imagen en sus manos. Kwon la contempla, y medio corazón se le encoge.


--Así es… era la moda de antes. 2012.

--Papá… parecías un modelo de pasarelas europeas. –Su primogénito puntualiza sin despegar la mirada de la ilustración, fascinado por ver a su padre en tiempos jóvenes, entonces no se percata del temblor de los parpados.

--Patrañas… todos dicen que parecía mujer. –Ríe.

--No es cierto. –La sonrisa de su hijo es tan invaluable, nada puede comparársele.

--¿De dónde sacaste eso?

--Mamá. –Respondió.- Y no es la única cosa que me ha dado…

Jiyong contempla como su hijo ha crecido sano y fuerte. Un chico maravilloso, lleno de energía, de vida y poseedor de un espíritu aventurero. Aunque juraba que seguiría sus pasos, Kwon intuía que su vástago debía ser un explorador, al estilo Indiana Jones.
A sus cortos quince años hacía snowborad, ciclismo de montaña, y quién sabe qué cosas más, a él le aterraba un poco las imprudencias… ¿Cuántos golpes, contusiones, suturas y fracturas ha tenido? ¡Pero vaya hijo suyo! Más fuerte que un toro.

Estaba orgulloso de su alma libre, de su genuina personalidad que a todo encontraba algo sorprendente. Un chico muy despierto, inquieto y gentil.

Nada más en el mundo tiene valor que su hijo. Se le queda viendo a su “obra maestra”. Sangre de su sangre.

--¿Él es a quién le harás el tributo, cierto? –El alma se le dobla en dolor aunque por fuera no demuestre ni una quinta parte de lo que representa. El blanco dedo señala la figura de su “pequeño maknae”. Todo se fue a la mierda cuándo se marchó de este cruento mundo, no hubo otra alma osada que le mantuviera los pies en la tierra.

Una vez que Seunghyun maknae partió… el mundo entero se derrumbó para varias personas, entre ellas él.

--Sí, es mi maknae. –Sonrió.- Mi hermano más pequeño.

--¿Puedo llamarlo tío? –Entusiasmado por la idea el joven Kwon preguntó.

--A él le hubiera encantado. –Fue la única respuesta.

--Yo creo que está muy feliz en el cielo. –Comentó el chico, su hijo tiende a decir casi todo lo que piensa sin importarle nada.- Él sabe toda la fiesta que le estamos organizando, bueno, la que le organizas tú. Debe estar muy feliz de que lo recuerdes con tanto cariño.


Apenas pudo asentir, absorto en esa vieja imagen de sus tiempos de BIGBANG. En una época donde nadie imaginaría que los días del más joven y reventado miembro del grupo estaban contados.
Maldito es el destino. Odió el designio, pero al sentir los brazos de su hijo alrededor de sus hombros, quedó pasmado.

--No estés triste, papá. –Su chico, a pesar de tener que educarse con su alma amargada era tan cariñoso, eso solo es obra de su esposa. ¿Quién más podía sembrar tanta compasión y ternura? Él ha sido un mal padre. Ha estado muchas veces ausente, sin embargo adora ese pedazo de su carne.- Tío Seunghyun estaría preocupado de verte así. ¡Ánimo!

No, maldito no es el destino. ¡Es bendito por haberle concedido un hijo tan maravilloso!

Un corazón noble. Ignoró a sus padres y embusteros que suelen insinuar que su hijo es demasiado “blando” y necesitaba volverse más regio. Al infierno todos, es su primogénito y él hace lo que cree conveniente.

Sonrió y estrechó a su hijo. Cierto que es un mal padre, pero cuando tiene tiempo para su familia; para su vástago, no repara en nada con él. A veces lo mima, a veces lo trata con rudeza, y a veces… pareciera que los roles se invierten, y es ese joven ingenuo es el más sabio de los dos soltando frases sacadas de libros o películas que gusta tanto en ver.

--Papá… ¿Invitarás a todos lo de la foto, cierto?

--Por supuesto. –Asintió perdiéndose nuevamente ese pasado tan brillante, en el que los cinco miembros de Bigbang se sentían los reyes del mundo. En que podían tener todo lo que quisiesen… claro, excepto el amor que habían escogido para ellos mismos.

Primero, su tortuosa relación con ese hombre que dejó ir por cobardía.

Y, luego… esos maknaes masoquistas, obstinados y tan dependientes uno del otro.


“Dicen que si amar duele, entonces vale la pena.” Esa frase dicha por Lee Seungri provocó que una calidez se esparciera en su pecho como no había sentido en casi veinte años. ¡No podía creer que el chico más liberal soltara semejante frase! ¡El propio Lee Seungri, quien huye para no sufrir víctima del amor dio fuertes declaraciones!

¿Cómo culparle? En ese entonces, estaba rindiéndose a lo que sentía con el otro maknae (ese bastardo) e intentaba justificar las lágrimas derramadas. Pronto se volvió un mantra que solía repetirle para que él no abandonara a TOP.

TOP… no, Choi Seunghyun…

“Amar no es fácil…y duele mucho. Pero vale la pena si haces llorar a la otra persona, significa que corresponde tus sentimientos. Está bien.


Llevaba poco más de 18 años sobrio y desintoxicado…sin embargo, al traer a su mente la voz de aquel alocado maknae con esos mantras tan llenos de significados para ambos, tuvo un impulso de fumar marihuana y beberse todo el mini bar de la sala.

Quiso llorar, quiso gritar. Un nudo en la garganta se tragó su voz, y agradeció que los gimoteos y sollozos también hubieran quedado atrapados.


--No estés triste, papá. –La sedosa voz de su hijo le salvó nuevamente de dejarse llevar por dolorosos recuerdos. Desde que nació ha sido su salvavidas, le ha salvado de tanta oscuridad encerrada en su alma.- A tío Seunghyun no le gustaría.

--De ninguna manera. –Sonrió reponiéndose, obligándose a sepultar bajo una pesada roca, a todos los fantasmas del pasado.- Se estaría burlando de mí. Dice que yo era el más sensible de todos, pero ese pequeño cabrón lo era más que yo.


“¿Otra vez llorando? ¿Tiene solución? Si la tiene ¿Para qué te preocupas? ¿No la tiene? ¿Para qué te mortificas más?”

Pudo escuchar la jocosa voz de Lee Seunghyun y fue como si le sujetaran los hombros y le impulsaran hacia el frente.


--¡Te voy a ayudar! –Con entusiasmo, el adolescente agitó victorioso la fotografía.

--¿Y tus clases extras?

--Oh… cierto. –Permaneció pensativo, el gesto que puso a Kwon le arrancó una sonrisa.


Ojalá estuvieras aquí, ¿Qué pensarías al verme convertido en padre de familia? Seguramente estarías mal influenciando a mi hijo, pero… también estarías encabronado por mi  idiotez”   Pensó cruzándose de brazos.



Habían sido meses extenuantes, convencer al retirado Yang a volver solo para poder ofrecer un tributo al difunto Lee Seungri. Convencer a Hanna para que le permitiese realizar toda esa fiesta y que muchos especulaban como un circo para lucrar a costa del recuerdo de alguien, aunque tampoco era como si Jiyong resintiera las críticas. La organización y gestión le consumía no solo su panciencia y sus energías, también… estabilidad emocional.

De todos sus ex compañeros de banda, el primero (y hasta el momento, el único) que respondió al llamado, fue Youngbae. Sabía que se encontrado ocupado en USA, inmiscuido en su vida, sobreviviendo como productor y socio de la disquera de Tedddy Park (era curioso que ese par finalmente limaran asperezas musicales y decidieran emprender una sociedad) que ganaba cada vez más auge debido a la variada pequeña legión de artistas que como bestias se comían los charts, discos de oro y platino por ventas, etc. Youngbae personalmente respondió al llamado, asegurando su presencia al evento (y ofreciendo su apoyo en la organización).

De Kang Daesung, nuevamente no había respuesta alguna. ¡Tantos años y el bastardo no se dignaba a dar la cara!

“Sus pensamientos no circulan en la misma frecuencia que los demás. Tiene una manera peculiar de ver al mundo.” Esas palabras venían a su mente cada vez que las ganas de golpear a Kang le ganaban porque el imbécil no asistía a cada ceremonia de aniversario luctuoso. Y por la sagrada memoria de Lee, intentaba tenerle más paciencia de la que realmente merecía.

Mencionando al resto… del lado de Choi Seunghyun… gracias a sus contactos pudo obtener no solo la dirección de correo y domicilio, sino además, el número privado del mayor. Solo que…

…Hasta esos momentos no ha tenido el valor de enviar la invitación mas por cobardía que por otra cosa.

¿Y si Seung le guarda rencor? ¿Y si no rompe su correo? ¿Y si…?

Se miente así mismo para no aceptar que el miedo se debía a sus propios sentimientos. Porque sabía que no olvidó a Choi, sus sentimientos están moribundos pero no resignados. Además… se decía entre voces, que Seunghyun tenía pareja; un hombre.

“Maldito, dijiste que cuando me decidiera a arriesgarme a todo, te buscara. Pero tú, conseguiste a varias personas más ¿No es así?” Se esforzaba por odiarlo tanto, mas era la culpabilidad y el arrepentimiento los que golpeaban su mente sin dejarle un respiro de paz.

No dejaba de culparse, fue él quien dejó ir a Seung, fue él quien lo rechazó, fue él quien le traicionó… los traicionó.

 
--Bueno, papá me tengo que ir a mis clases de lengua extranjera.

--¿Tan pronto? Pensé que podríamos tomar un helado y esas cosas.

El chico sonrió ampliamente…

-¡¿De verdad?!

--Sí.

--Aigo~ ¡No sé qué hacer! Tengo clases, pero  ¡Hace tanto tiempo que no tomamos un helado!

--No vayas a tus clases. –Soltó para asombro del chico.

--Papá… pero tú…

--Sí, sé lo que dije y sin embargo. Una falta no hace mal a nadie. Enviaré un correo indicando tu falta.

-¡¿En serio?!

--Sí… ¿Te agrada la idea?

--No y sí. Me gusta aprender japonés. Pero más me gusta estar con mi familia. ¿Mamá vendrá con nosotros?

--Por su puesto, si ella quiere.

--Le iré a preguntar. –Sin esperar respuesta el chico con alma de ingenuo niño salió corriendo en busca de su madre.- ¡Le diré que se ponga más hermosa de lo que es!


Gracias a Dios Jiyong saboreó la momentánea soledad. Ama a su hijo, pero esa amargura en el alma… el pequeño no tiene por qué verle infeliz. ¡Sí, ama a su familia! ¡Adora a su hijo, es su orgullo! (la única cosa buena que considera que ha hecho en toda su vida) ¡Quiere a su esposa! Es ahí cuando todo se desmorona, la quiere mas no la ama… ambos se quieren, pero no se aman.

El gran cariño, el corazón roto, las presiones sociales y su hijo son los únicos vínculos que los mantienen unidos.

Han soportado bien esos casi diecisiete años de matrimonio, no han sido en balde, afianzaron su amistad y cariño. Crearon una pequeña pero estable familia… y ante toda la mugre humanidad pasan por la pareja joven perfecta y exitosa que son.

Pero cada uno, dentro de sus habitaciones se va ahogando en la desdicha. Ella que no soporta el recuerdo de haber sido prácticamente vendida a una familia con tal de obtener los beneficios económicos. ¿Qué mujer soporta estar casada con un hombre que ama a otro hombre? ¡¿Cómo vivir con esa verdad que todos saben a voces?!

Kwon siente culpa, siente desgracia… si al menos hubiera sido más valiente no hubiera permitido caer en el juego de manipulación de sus padres y su ahora esposa, estaría un poco más feliz.

“De cualquier forma mis padres me hubieran entregado a otro postor.” Ella le consuela cuando todo se vuelve insoportable para Jiyong y los deseos suicidas de hacen mucho más propensos, mucho más tentadores… ha condenado a una buena mujer (aunque débil de voluntad) y su propio hijo. ¿Qué clase de monstruo es? ¿Cómo es posible aquello?

Ambos son cobardes de enfrentar individualmente a sus opresores… mas sin embargo, juntos son una unidad que soporta bien los golpes. Entonces se prometieron no soltarse las manos, nunca abandonar al otro, se lo debían. Por eso han continuado… y la llegada de su hijo mejoró todo el panorama. ¡Tomaron fuerzas! Lograron deshacerse del yugo (mas no de las cadenas), escaparon a un universo miniatura creado por ambos.

Les habían desgraciado la vida a ellos, a su hijo jamás, no lo permitirían.


Aunque todo, de vez en vez se hace realmente pesado y difícil, pueden presumir que están en un estado mental mucho más saludable al haberse despegado de la peste de sus padres. Ambos no sienten tantos remordimientos al ansiar la prematura muerte de sus padres, es la única venganza que les resta.

Porque de su Señora Kwon abusaron físicamente para llevarla al altar. Con rabia impotente Ji descubrió los moretones en la pálida piel debajo del vestido… ella fue criada para no tener voluntad, le destrozaron la autoestima para volverla una muñeca de trapo que podía ser manipulada a antojo ajeno. Tanta pena sintió Jiyong que cuando ella durmió… lloró. ¿Qué clase de padres hacen eso a su hija? Una bella, dulce y compasiva mujer.

Claro, su caso no estaba mejor que el de ella. Había cometido el error de haber anunciado a sus padres sobre su homosexualidad (mucho antes de la muerte de maknae), sobre su amor hacia cierto hombre que omitió nombre dando comienzo a un infierno de desprecio, humillaciones y varios golpes que no dolieron en comparación con las palabras despectivas.

En el fondo guarda la dulce esperanza que, de haber tenido a su lado a Choi, todo hubiera sido diferente, pero en aquel entonces se habían separado y nunca mencionó al mayor la infortunada conversación, ni mucho menos que siempre ha sido el nombre que ha omitido.


Así que cuando murió su único pilar (Seunghyun menor) sus fuerzas se desvanecieron ¿Cómo iba continuar sin su fortaleza? Ese dongsaeng tonto que siendo un optimista sin remedio le reconfortaba, le mantenía con los pies en el suelo… y le decía muy a su manera “te quiero, hyung”. Un “te quiero” revitalizador. Tan necesitado porque sus padres se volvieron sus enemigos (que no podía, ni se atrevería a atacar con el pensamiento), porque el rechazo de Youngbae hacia la homosexualidad fue una terrible puñalada (nunca supo su historia, bastaba con haber sabido sobre el amor de Seungri y Daesung para notar que no lo toleraba)… porque quiso que Choi no tuviera que cargar con su corazón encogido cuando claramente había declarado que lo suyo no sería serio.

Claro que éste le salvó de casi morir por sobredosis de heroína, le daría su mayor respaldo… Jiyong supo que lo amaba más de lo que creía, lo amaba tanto que le aterró. Esos momentos justos donde tomó su temblorosa mano para ayudarle inclusive a dar un par de pasos. Como derramaron sus desdichas y su ternura… de la mezcla agridulce nació un amor.
Dos años perduró el idilio, hasta que perturbados, sus progenitores decidieron, dado su historial con las drogas e inestabilidad emocional del pasado, era acreedor a un psiquiátrico.

¡Un psiquiátrico! Sus padres le despreciaban tanto como para matarlo en vida de esa cruel forma.
Nadie lo supo, pero esas tres semanas que se desapareció (en las que se presumió tenía vacaciones con una arrolladora mujer), en realidad, estuvo encerrado en ese maldito lugar (Choi tampoco lo supo, estaba tan lleno de agenda y trabajo que no fue enterado y no lo sabría).

¡Estuvo encarcelado en esas malditas cuatro paredes blancas! La peor experiencia; traumatizante… no supo de dónde consiguieron esa estúpida orden que determinaba ser un peligro para la sociedad y sí mismo. Pero a esa pareja anciana que no puede admitir como padres, manipularon su vida y su cuerpo… las malditas medicinas, las espantosas descargas.

¿Qué otra cosa podía hacer sino dejar ir a Choi? ¿Él entendería sus razones? No lo sabía, tampoco es que fuera el momento. Lo pasado, pasado.

Le temblaron las manos de solo recordar su encierro secreto, la rabia brotaba como burbujas en caldera hirviendo. El odio y la infelicidad.


--Seung… -Dejó escapar ese nombre. “¡Lo siento! ¡Lo siento! Lo siento…”


Los ojos se inundaron de lágrimas que no pudo contener más, se deslizaron a prisas, una tras otra. Un hilo de vida se le escapaba de esa forma. Dios y el demonio conocían todo aquello que se encerraba en lo que restaba de humanidad.

Una vez recobrada su libertad, una vez matrimoniado… no tuvo el corazón para abandonar a esa noble mujer. Por eso, se quedó. Tenía que pegar los pedacitos que quedaban de ella, tenía que darle energías para huir. Su hijo fue un regalo de dios y la ciencia, un milagro a sus vidas… por ese pequeño apagaron sus ansias de libertad, aunque la jaula estuviera abierta, estas aves cuyas alas habían sido cortadas se quedaron dentro de su prisión.

Parcharon sus desgarres, como pudieron confeccionaron una familia y recibieron con ilusión la nueva vida que mezclaba sus sangres. Ella increíblemente renació como mujer nueva, firme pero gentil. Y él, fue capaz de sonreír nuevamente, su león dormido despertó. ¿Podían arrancarle a un niño su derecho a una familia? No, ellos decidieron así por ende, siguen juntos.

Jiyong limpia su llanto, recobra su compostura… su hijo. Sonríe, ni siquiera su amor por Seung puede ser comparado por la devoción hacia su progenie. Definitivamente, puede sobrevivir sin el mayor, mas no podría hacerlo sin ese ángel bajado del cielo.

Su esposa y él se han aferrado tanto a su hijo que cualquier sacrificio vale la pena.



--¡Ya estamos listos papá! –Ajeno a sus penas y recuerdos, el noble muchacho entra a la estancia, Ji da su mejor actuación.

--Bueno… Vamos por el helado.


Se encamina, está más que acostumbrado que cada año, cuando se aproxima el aniversario de la muerte de maknae se le salen los hilos rotos del corazón.





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BERLÍN, ALEMANIA


--¿Estás seguro de esto? –Mira la pantalla, ha leído tres veces el contenido de esas líneas. La primera vez que la leyó fue para averiguar el asunto; la segunda vez fue para enterar al destinatario su contenido, y la tercera vez lo hizo para entender un poco la respuesta obtuvo de la segunda lectura.


--Sí.


El “destinatario” salió de la elegante estancia para dar por zanjado el asunto.



“No puedo con esto, Seung. Las murmuraciones, los insultos, las miradas acusadoras. ¡No puedo! ¡No lo soporto! ¡Mis sentimientos no son tan fuertes como para continuar! ¡Ya no quiero escucharlos! ¡Quiero pare!”  Como si un perro encabronado se tratase, el alma se le altera.

Sale al jardín desde donde puede contemplar la bella ciudad que se caracteriza por tener casi en cada esquina una obra de arte, un pasado importante.

Muerde los labios. ¡¿Por qué demonios lo volvía a hacer?!
Restregó su rostro frustrado y saturado de emociones que tanto le costaron apelmazar. Sus suspiros suenan más a gruñidos de bestia irritada ¡Y lo está! ¡Claro que lo está! ¡¿Dónde demonios consiguió sus datos?!

Maldito fuera quién los dio.


“Mis padres… Entre mi familia y tú. Elijo mi familia… por tanto, no puedo estar a tu lado. Adiós.”

Intentaba por todos los medio borrar esas palabras que laceraban su corazón.


El móvil le irrumpió de sus amargos recuerdos, sacó el celular percatándose del contacto.


--Fuiste tú ¿Cierto?

Dejó entrever su enojo al otro lado de la línea.


--No. –El otro respondió.

--No juegues conmigo.

--Así que finalmente se decidió. –El otro denotó un asombro genuino.- Pensaba hacerlo yo.

--Mi respuesta es No.

--Jesús… ¿Hasta cuándo?


Frunció el ceño con ganas de cortar la maldita llamada, sin embargo se recordó… Esa persona no tenía idea de su pasado con Kwon.


--Mejor dime… ¿A qué se debe tu llamada?

--Eso. Venía a invitarte.

--Olvídalo.

--Ya me di cuenta.

--¿Qué cuenta Teddy…? ¿Ya se acostumbró a su vida de “casado”?

--Qué gracioso, Seung. –El tono seco le arrancó una sonrisa, era bueno molestarle.

--No estamos casados. Ni siquiera vivimos juntos.

--Aún… no pierdas las esperanzas. Te has ganado a la rebelde SunYoon.

--Deja de decir eso…


Una interferencia se escuchó y el de Alemania sonrió burlonamente al distinguir voces menores, ahí comenzaba el desvarío en la conversación de la llamada telefónica.


“Ya le dije a papá que viniera a comer, dice que viene en camino” –La voz ronca de SunYoon.

“Bueno, ve a cambiarte en lo que llega, sabes que detesta verte en minifaldas. Comeremos juntos.” Ahí iba su viejo amigo, sacando a relucir su complejo de “madre” sobreprotector.

“Vi el postre favorito de papá, eso significa que ¿Pediremos su permiso para el tatuaje?”

“Ya hemos hablado de eso, no. No habrá tatuaje a menos que sea bajo técnica yakuza”

“¡No es justo!”

“Tiene que dolerte y sangrar, así se hace un tatuaje. Esas cosas de imprimirte un sello por láser no se puede considerar tatuaje”

“¡Son injustos!”

“El postre es para el viaje del que hablamos.”

“¡¿Iremos a Corea?!”

“Si todo sale bien, sí.”

“¡Ya llegué, papá!” Una tercera voz intervino. La dulce niña, Juniel.

“Jun, ve a ducharte y luego bajas a comer.”

“¡Jun! Iremos a Corea”

“¡¿De verdad?! ¡¿Ya dijo que sí?!”

“Niñas…”

“Todavía no, pero es casi un hecho. Está el postre de papá.”

“Ya, vayan a sus deberes…”

“Por cierto, papá, ¿Con quién hablabas? Aún tienes el teléfono en la mano.”

“¡Ah! Cierto… se me había olvidado. Ya, hagan caso niñas.” Oh, vaya, Choi celebró el que consideraran.

“Vamos… ven, Jun... te pondré bonita.”

“¡No! Quiero ser ruda”

La voces se fueron debilitando..

--Lo siento… -Intentó suprimir una carcajada el mayor.

--Me agrada realmente escuchar esas típicas conversaciones. Es bueno saber que tienes una familia.

--Hyung.

--Tengo una curiosidad… ¿Tú eres la “mamá” y Teddy el “papá”?

--¡Ya!

Carcajeó disfrutando de avergonzar al otro.


--Realmente, es bueno saber que eres feliz.

--¿Tú no lo eres?

--Lo intento, pero… tú, realmente lo eres. Te va bien.

--Hyung…

--Así que convencerás a tu esposo para que vayan a Corea… ¿Finalmente van a enfrentar a tu hermano? Cielos, les deseo suerte.

--Ya basta. –La voz cortante, cargada de enojo hizo al otro comprender que desistiera de su burla.

--Regresando a lo anterior, si hablaste con las intenciones me temo que pierdes tu tiempo. Mi respuesta es un No.

--Por Dios… ¿Puedes dejar a un lado tu resentimiento?

--…

--Como sea. Piénsalo. Nosotros saldríamos tres días antes. Si te animas, acordemos punto de reunión. Te puedes quedar en mi apartamento, si tienes la necesidad.

--…

--Es solo una invitación y una sugerencia. La decisión la tienes tú…

--…

--No lo hagas por el pasado, sino por respeto y cariño a Seunghyun.

--Mejor ve a atender a tu marido, a todo hombre le gusta ver a su hogareña esposa arreglada y perfumada recibiéndolo con la comida en la mesa.

--Vete a la mierda.


La llamada fue cortada después del insulto lleno de ira.


Suspiró agotado, era lo mejor porque de lo contrario estaría insistiendo en “eso”. No obstante. Estaba seguro que esta persona no le volvería llamar en un largo tiempo, cuando se enoja, se enoja… realmente tiene un serio complejo de madre.

Youngbae finalmente abrió su corazón, después de tantas pérdidas en su vida, pérdidas sumamente valiosas. Primero fue maknae, una pérdida realmente fuerte… luego, fueron sus queridos padres, realmente decayó ese viejo amigo y ni hablar de… Aún recuerda el dolor reflectado en los ojos, pero sonriendo como lo hizo alguna vez Daesung.

Se quedó pensando en éste último ¿Qué habrá sido de Dae? ¿Por qué después del funeral se marchó? ¿Por qué se alejó de todos? ¿Por qué se habrá casado con esa mujer? Ni siquiera recordaba que el menor se la hubiera presentado alguna vez.
No obstante, Kang parecía una jodida caja fuerte, no se deja abrir ante nada ni nadie. Ahora, pudiera ser que nadie pudiera llegar a él, la única persona que logró hacerlo después de sus seres queridos, fue precisamente Seung maknae.

Extrajo un cigarrillo, lo encendió. Se sentía viejo y no era para menos… diecinueve años.

Casi dos décadas han pasado, realmente el tiempo no detiene su paso, no perdona a nadie. Exhala el humo de tabaco fino ahora libre de alquitrán, benditos avances tecnológicos. Existían una nueva variedad de cigarrillos, con efectos diferentes. Actualmente ya casi ni fuma gracias los nuevos modelos, lo hacía en raras ocasiones.


Ya no es el actor, ni el productor de sus tiempos mozos, ahora vive de entero para el arte. Dedica cuerpo y alma en expresar la belleza, los sentimientos y las emociones. Encontró su paz en los cuadros que pinta, en los diseños que traza, encuentra cierta paz y pasión.

Lleva en Alemania ya una década, tiene varias galerías a lo largo y ancho del país germano, sin embargo, sentó raíces en la capital, ahí donde abundan las galerías de renta a bajo costo, donde el arte se respira y es casi papable.
Expone sus obras en su exclusiva galería, sus obras aparecen en revistas, los críticos le toman en serio ignorando su pasado como idol. Aprendió bajo cursos intensivos, la lengua anglosajona y el alemán, pero casi, como si fuera natural, en su peregrinaje por europa, desarrolló la lengua italiana. De esta manera, sus propias pérdidas quedan inmortalizadas en el arte.

Motivado por el dulce sentimiento de regocijo que le produce trabajar en el arte, apaga el cigarrillo, toma una cerveza del frigorífico y se encierra en su estudio. Prende el viejo tocadiscos, cierra los ojos envolviéndose de todas esas emociones, los vuelve abrir, guiado por su intuición, toma un lienzo inmaculado, va donde las brochas y diferentes pinturas de diversas texturas. Se pone manos a la obra sin prestar atención al clima, ni las horas porque ahí, en su mundo, el tiempo se ha detenido, nadie puede romper su círculo de protección.

Cuando le gana la sed dar cortos sorbos a su cerveza, tomó tiempo, pero agarró el gusto a la cerveza alemana. Realmente se enamoró de ese país. El tocadiscos no ha parado en ningún momento más que cuando el dueño decide cambiar de intérprete.


Te amo.”

Abre los ojos cuando una voz extraña se filtra a su mundo. Su semblante decae, ya no tiene ánimos de continuar trabajando, no presta atención a la melodía porque todo lo que puede hacer es continuar escuchando aquella voz varonil de un lejano joven que alguna vez amó con todas sus fuerzas… no, que quizás sigue amando.

El silencio y distancia que interpuso desde que decidiera casarse con esa extraña mujer, facilitaba mucho odiarlo. Entre mayor distancia, era más soportable.



:: RECUEDO DEL PASADO ::

--¡¿Me estás diciendo que lo encierre en una habitación y lo viole hasta que comprenda?! ¡Seunghyun! Necesito un consejo no tus delirios pervertidos.


Maknae soltó carcajadas.

--No del todo. Lo de encerrarlo solo contigo, sí, es un buen plan. Una vez solos y sin rutas de escape… no le dejes ir hasta que comprenda que lo amas; que estarás ahí para él y deje ser el cobarde que es.


La mirada sincera que el menor dedicó después de reír escandalosamente tranquilizó al desesperado Choi Seunghyun.


--Tenle paciencia, hyung. Ji hyung es una chica atrapada en cuerpo de hombre. Lo siento, me ahorraré los chistes malos. A lo que voy. Demuéstrale mil veces mil que lo amas y deja que dé sus pasos uno a uno. Mucha paciencia.


Ambos Seunghyun se quedaron callados cada uno pensando en su mundo.


--Creo que no nos queda de otra. Ambos debemos tener paciencia para nuestras parejas. –Agregó el menor.

--No. –Dijo TOP.— Tú no deberías tener más paciencia. Déjalo y búscate otra persona, una que te corresponda bien.

--¿Ah? ¿No eres su amigo, hyung? –Una risa nerviosa.

--Por eso lo digo, Riri. No lo esperes más. Olvida a Daesung y sigue tu camino. Es el mejor consejo que te puedo dar.

--No lo haré. –El menor sonrió melancólicamente, negando suavemente.— Ya no puedo hacerlo.

:: FIN DEL RECUERDO ::



Recordó esa vieja conversación con el difunto dongsaeng, éste era más o menos bueno dando consejos de amor, pero no seguía los propios. Hubo ocasiones en que desesperado por no saber comprender a Ji, se dirigía a maknae y éste le ayudaba en lo que fuera posible.

¡Él sabía que Ji lo amó! ¡Sabía que Ji fue honesto! ¡Pero esas malditas inseguridades! ¡Esos malditos cambios de parecer! ¡Ese carácter voluble ante cuestiones sentimentales!

Tocó fondo, se agotó de ser negado, de reprimirse, de ser el segundo en la lista de prioridades de su ser amado. ¡Era de sentimientos egoístas!

Lágrimas de rabia salieron. Apretó los puños, bajó la cabeza… era tan difícil continuar.


--No pude protegerte… -Soltó a la nada y sus utensilios fueron testigos mudos de una culpabilidad creciente que se alimentó con los años. Porque Jiyong es una herida abierta.


Era un extraño sentimiento de derrota que le impedía vivir, una soga que va asfixiando despiadadamente.

Lloró hasta que se le agotó la energía. Después, retomó la compostura. Era mejor odiarle, porque solo de esa manera no iría tras él para destrozar una familia. Secuestrar un esposo, un padre.

Porque aún recuerda esos ojos tristes que le despidieron rompiéndole el corazón, y el estúpido orgullo le obligó a marcharse aunque el alma le pidiera que volviera, al menos para comprobar que esa persona frágil que aparenta ser fuerte, en verdad, en realidad se encontrara bien.

¡¿Cómo demonios se iba a encontrar bien si se casaba por miedo a la sociedad?!


“Aquí es donde debiste entrar, Choi” La consciencia recriminó. “Debiste obligarlo a ir contigo, tal como lo dijo maknae”


Apretó los puños, lleno de resentimiento hacia esa persona, hacia el maldito mundo, hacia esos padres, hacia sí mismo.


“Ahora…”


--Quiero verlo. –Se aterró del susurro que se escurrió sin permiso.


“¿Por qué justo en este momento? Han pasado ya diecinueve años. Él hizo su vida, y tú, la tuya.”


Bajó la mirada. Sus deseos por tenerle eran tan grandes, pero sabía que también falló a la promesa de esperarlo. Ya nada podía ser como en el pasado.


--Te perdí.


“Sí, lo dejaste ir, y permitiste que te dejara marchar. Cobarde, debiste quedarte.” Le reprocharon.

Limpió el rostro, miró largamente el techo de la habitación. Meditó e hizo lo que pudo para devolver todo a su cofre interior. Esos sentimientos estaban mal, debía continuar con su vida.




Cuando salió de su estudio, se dirigió a la cocina para devolver la botella de cristal vacía. Su nuevo compañero de vida seguía en el computador, seguramente trabajando en la programación de algún nuevo proyecto que como ingeniero de diseño gráfico tenía de encargo.



--Seunghyun…

--Lo dejo en tus manos. Si deseas que vayamos, responde. –Habló desganado y agotado.

--Seung… es tu amigo difunto.

--Sabes lo que pienso de ese evento. No debería celebrarse cada año, cuando puedo, voy a verle a su tumba.

--Han pasado ya diez años que no vas.

--…

--Seung…

--Si tú quieres, responde de mi parte el email.

--Lo haré. –El otro comenzó a teclear.- Además… quiero conocer al famoso GDragon.

--Lo ves en la TV.

--No es lo mismo detrás de una pantalla que en persona.

--Sabes mi pasado con él.

--Con mayor razón, tengo que conocer al hombre que te puso en mi camino.

-Hmhm…


No estaba del todo seguro que tan fuerte sería volver a tenerlo cerca. Como bien había aceptado, de lejos, es más fácil odiarlo y tragar las ganas de buscarle, pero cerca… no estaba seguro.

.

.

.

.

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SEÚL, COREA.


Era una mañana cualquiera en que dedica a mirar los correos antes de comenzar su rutina así como la ajetreada agenda, y en su bandeja aparece en primer lugar un remitente que no esperaba encontrar.

Todo su mundo tembló al leer el nombre. Porque finalmente después de aquel helado de fresa que vio a su hijo consumir, decidió enviar el correo que había escrito hacía tiempo (pidiendo su presencia al tributo que estaba organizando en memoria del aniversario luctuoso de Lee Seunghyun), y ciertamente no esperó tener una respuesta tan pronto.


Abrió el correo, y desde la primera línea supo que no era Choi Seunghyun quien había enviado esas palabras. Un fuerte dolor en su pecho se instaló, estaba bien, lo soportaría.

El texto básicamente mencionaba que iría al dichoso evento, pero… no estaría solo, sino con su pareja. Aquello mutiló a Jiyong, mordió con fuerza sus labios, tenía que soportarlo, debía hacerlo. Iba a hacerlo.

Tanta emoción nublando en su mente le impidió escribir una respuesta. Así que solo regresó a la bandeja de entrada. Estaba a punto de cerrarlo todo cuando un sonido proveniente de la PC atrajo su atención... un mensaje privado.


** Choi Seunghyun: Seguro ya lo sabes, pero quiero reafirmarlo. Regresaré a Corea para el evento. Si necesitas ayuda en algo, házmelo saber. **

** Kwon Jiyong: Con tu presencia basta. Gracias. Nos veremos pronto ** Respondió casi por instinto sitiendo congelados los dedos de las manos.

** Choi Seunghyun: Nos veremos. ** De pronto el contacto se desconectó.


Y algo en el roto corazón de Jiyong vibró… era la esperanza de volver a verlo después de tanto tiempo.

Esa dolorosa y dulce emoción de que un ser querido regresa a casa después de un largo viaje, eso fue exactamente lo que Kwon sintió en el fondo de su corazón. La sonrisa caída se dibujó en sus labios.

Su viejo amor volvería.



CONTINUARÁ…


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NOTAS DEL AUTOR:
Hola. Ha pasado un tiempo desde que actualicé, así que vengo a dejar caer este capítulo que es sin dudas el punto de inicio a la trama.
Los anteriores capítulos sirvieron para exponer la idea general de esta historia y quizás el sentido de la misma.
En este capítulo es cuando se da el banderazo oficial a mi Fic HILO ROJO DEL DESTINO.

Muchas gracias por tomarse la molestia de leer y espero contar con un comentario.

cuidense mucho!
Nos leemos pronto!

Jenny Ya.
^^

3 comentarios:

  1. Me siento identificada con ciertos sentimientos de Choi y es que es verdad de lejos puedes hacer que el pasado y ciertas decisiones no te efecten, es fácil fingir que no sucedieron, que tal vez fueron un sueño, no se estoy expectante por saber que pasara cuando se encuentren por fin, pero estoy desesperada por saber de Dae y de Riri realmente que paso ahí, estoy de verdad sin uñas, me siento muy feliz de que hayas actualizado por fin el fic yo esperare hasta que subas otro, pero de verdad estoy ansiosa, quiero saber cada parte de la historia, quiero que cada quien cuente su parte de historia para por fin ver este cuadro.
    Parece ser que Ji se guardo muchas cosas y eso por fin explotara, asi que aquí estaré esperando pacientemente.
    Jenny Fighting!!! Que mas musas iluminen este camino de hilo rojo

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    1. Hola, UNIEEE!!! Me alegra mucho que finalmente hayas leído esta actualización y te tomaras la molestia de dejarme un lindo RV.
      Han pasado 19 años de la muerte de riri, las cosas y las personas que le rodearon alguna vez, cambieron, demasiado.
      Cada uno es como un pajarillo herido, algunos hasta tienen las alas rotas, pero continuan vivos, deseando vivir un poco más.
      En este entrada presento a un Ji y un Seugnhyun con sus vidas hechas, con sus corazones rotos y recuerdos amargos.Ninguno la he tenido fácil. Hacen su mejor esfuerzo. Ji no puede dejar ir a Riri... se empeña tanto en tenerle que ha movido "cielo, mar y tierra" con tal de realizar un "tributo" a su difunto amigo, sin embargo, todos lo ven mal, consideran que no es sano. Este evento tan esperado, finalmente logrará reunir a tanta gente después de tantos años...y entonces, todo comenzará o terminará.
      También tenemos a un Youngbae y un Teddy han hecho una familia, cada uno tiene sus penas y alegrías que comparten por el hecho de estar agotados de la soledad...
      Vayamos con calma, así, despacio, los hilos rojos se irán desenredando hasta mostrar el otro extremo.
      ME ALEGRA MUCHO QUE HAYAS LEÍDO ESTA ACTUALIZACIÓN, Y LA MOLESTIA DE HABER DEJADO UN COMENTARIO.
      TQM :*
      Espero te encuentre bien.!

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    2. Hay mi niña pero cual molestia, al contrario siempre es un placer leerte.
      Pero ahora me has dejado mas ansiosa d de verdad quiero saber que toca ahi cada uno, es tan complicada su historia de amor de cada uno, pero en definitivo ahorita estoy pegada a los sentimientos de Choi, lo siento un poco mas solo. Estaré esperando por aquí.

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