CHANDELIER
Autor: Jenny Ya .a.k.a. Annis Torres Lyton
OTP: DaeTory
Clasificación: SongFic, Drama, +16años
1,2,3, 1,2,3, drink
1,2,3, 1,2,3, drink
1,2,3, 1,2,3, drink
Throw them back
Till lose count...
Autor: Jenny Ya .a.k.a. Annis Torres Lyton
OTP: DaeTory
Clasificación: SongFic, Drama, +16años
CHANDELIER
Las chicas fiesteras no se hacen daño,
No pueden sentir nada, ¿Cuándo aprenderé?
Lo empujo, lo empujo.
Soy a quien llamar para pasar un buen rato.
El teléfono está que estalla, suena el timbre
De mi puerta.
Siento el amor, siento el amor.
Conoce los
límites, sabe perfectamente la clase de persona que es… Impulsiva hacia los
placeres, finge no conocer las consecuencias o no le interesan.
¿Cómo es que
llegó a sentir algo? No es su tipo, no se encuentra en su lista de prospectos. Aunque
tampoco es como si tuviera alguno.
Se dejó guiar
hacia ese camino de embriagante de alcohol, ¿para qué engañarse?, a él también
le gusta despegar de vez en cuando las alas… le gusta volar como a la mayoría
de las personas de su edad.
1,2,3
1,2,3 bebe.
1,2,3
1,2,3 bebe.
1,2,3
1,2,3 bebe.
Apuro los tragos
Hasta perder la cuenta.
El cristal
golpea la mesa en una desgastada rutina. Toca la madera de la mesa para
impulsarse hacia el aire. El contenido frío se vierte en ese cuerpo joven y
vigoroso pero lleno de penas.
Sonríen, todos
lo hacen. Juegan a ser felices aunque sin ser capaces de notarlo, la máscara se
cae a pedazos. Excepto la de maknae, esa permanece imperturbable. ¿Acaso no
conoce de penas?
Frunce el ceño,
la fría pared que muestra su compañero de alcohol le molesta. No debería ser el
único inmutable, debería estar como los demás. Se acerca suspicaz de que se
encuentre tan ebrio como el resto, su nublada mente insiste en que cuente las
botellas vacías frente al menor. No, el sentir pesa más que la observación.
Se acerca… y
entonces descubre que la colonia mezclada con sudor es un aroma exquisito para
sus sentidos. Descubre que la piel es blanca, se ve tersa. Despierta una
curiosidad por tocar, palpar en su para comprobar si la vista no miente o si
olfato juega mala broma.
El objetivo
por el cual invadió el espacio vital de la otra persona termina por fulminarse
ante esos ojos oscuros con brillos. Esa mirada,
¿Qué querrán
decir los ojos?
¿Qué secretos
escoden esas pupilas dilatadas?
Está muy
ebrio, es incapaz de distinguir la realidad de sus pensamientos enredados sin
embargo, comprende que real o no, su compañero es otra persona estando tan
cerca, con las distancias acortándose donde no hay manera de huir ni existen
distractores mayores. Vista, olor… y tacto.
--¿Qué pasa?
La voz le
pregunta. Qué raro, sonó tan… sensual aunque para nada encajara con el ceño
fruncido. No tarda en percatarse que a maknae no le agrada demasiado su
cercanía.
--¿Por qué…?
¿Cuál es la razón? –--Suelta molesto. Siente hervir la sangre, eso sucede
cuando está alcoholizado, pierde los estribos fácilmente. Sujeta la camisa, se
acerca.--- ¿Por qué demonios no te gusta estar cerca de mí?
Bien, esas no
eran ni las maneras, ni el momento oportuno para escupir dichos reclamos, pero
se frustra ver el rostro así, repeliendo su presencia casi como si de una peste
de tratara.
--No lo sé… ---Respondió
el otro, honesto. Ello fue inesperado.
--¿Qué te he
hecho yo…? –--Inquirió con rencor. ¿Por qué le odiaba? ¿Por qué la aversión?
Quería
tocarlo, quería sentirle, olfatearle… inclusive, degustarle. No obstante, esa
maldita barrera. El rechazo total.
--Nada malo…
solo… no me agradas demasiado.
Asintió
esforzándose por aceptar la respuesta. Mentira, estaba en negación. ¡Era la
única persona del mundo que conocía que le decía que no le agradaba su compañía
en su cara! Lo admiró por su sinceridad.
--Soy malo.
--No… eres
diferente a mí.
Parpadeó, con
mala cara aguardó las distancias en lo que su alcoholizada mente asimilaba lo
ocurrido.
Voy a columpiarme sobre el candelabro,
Sobre el candelabro,
Voy a vivir como si el mañana no existiera.
En medio de
tanta oscuridad sobre la cual es fácil perderse, se sujeta de una mano tibia.
El respingo es compartido, pero Kang sonríe… no es común que maknae esté
nervioso o sea pillado con la guardia tan baja.
La mano
pequeña… suave y cubierta de la capa de vellos. Tibia… sus yemas hacen el
intento de registrar la textura, cada rincón de esa mano prisionera será suya.
--Dae… ---Advertencia
en la voz, la ignora.
--Solo
cállate. –--Su rostro inmutable, pero sus manos entrelazadas. Hay un juego
entre sus dedos. Se tocan, se rozan… se siente tan bien. Demasiado bien.
Como si no existiera,
Voy a volar como un ave a través de la noche,
Sentir mis lágrimas mientras se secan.
Voy a columpiarme sobre el candelabro,
Sobre el candelabro.
Sobre una
cómoda cama, donde molesta el ruido, donde fastidia la ropa, donde el oxígeno
impide tomar más… beso a beso, quiere consumirlo todo, embriagarse.
Le parece
escuchar balbuceos, algo sobre estar seguro de lo que hacen, algo de sabrá el
demonio qué…
No responde a
ninguna pregunta, no responde a ninguno de los comentarios. Solo piensa en lo
que necesita, en lo que desea…
Olvida quienes
son, de dónde vienen, olvida la racionalidad… solo por esta noche, será libre.
Y qué mejor compañero de locuras que maknae.
Desviste,
desviste… las prendas rozan antes de una caída descuidada. Las pieles se
reconocen por primera vez de una intención completamente distinta.
La tibieza se
vuelve un calor cada vez más sofocante, encantadoramente sofocante.
Los labios
chocan, se funden, se enfrentan, se apoderan de territorios. Jadeos, gemidos y
gruñidos.
Se detiene a
pensar un solo momento… “él es el más indicado para pasar un buen rato, un
momento de locura” porque no habrá replicas, no habrá remordimientos, no habrá
absolutamente nada de vestigios.
¿Cuántas manos
habrán recorrido esa piel? Seguramente ninguna se tomó el tiempo para
contemplar ni explorar exhaustivamente a esta criatura. Solo él lo hace.
La tez es como
luce, aunque la vista no hace justicia al tacto.
La voz
masculina de esta persona jamás se había escuchado tan perfecta, tan
corrompida.
Subir y bajar,
arañar el cielo antes de caer libremente contra el suelo del infierno. ¿Cómo
era posible aquello? Siente y luego existe. Piensa y luego concluye.
Entrar y salir
caóticamente, una turbulencia salvaje. Un tornado que va destruyendo todo a su
paso con fuerza demoledora. Sudor y fluidos, oscuridad y pasión desenfrenada.
¿Tenía
experiencia en ese tipo de cosas? En absoluto, pero su compañero, del que
pronto notó que tampoco tenía más que conocimientos básicos superficiales, le
fue guiando a base de prueba y error. Prueba y error.
Fue
comprendiendo lentamente, un arañazo era la indicación que repitiera la acción,
un mordisco; es que está extasiado, y esos gemidos roncos…provocación.
La mente
ahogada en alcohol… juntos caen en ese remolino de dolor desesperante y placer
extenuante. Adicción hacia un ser.
La furia de
que el final se acerca sin haber siquiera perpetrado lo suficiente dentro de
esa persona enerve las venas, se vuelve un asaltante violento, lo quiere todo,
lo exige como un delincuente torturando a una víctima. Quiere tener cada
gemido; cada jadeo; cada caricia; cada beso… se infiltra con violencia a cada
interior de ese cuerpo y se roba todo lo que encuentra. Por ese momento, tiene
el permiso de destrozarlo y arrebatarlo.
Pero la víctima
de este robo, no se deja… no lo pone fácil. También se defiende cual fiera.
Intenta protegerse como puede elevando la excitación de ese encuentro furtivo
en medio de la oscuridad física y mental. Maknae le plasma marcas de una lucha
feroz en esa cama. Y solo por un mísero momento, se da cuenta de un detalle… quizás
abusó de la confianza permitida, traspasó los límites y esa defensa era tan
real como el orgasmo que ambos disfrutaban. Descubrió que llegó a zonas
prohibidas. Faltó al trato y maknae, en medio de ese placer, tenía rencor.
Así que cierra
los ojos para descansar un poco.
Pero me aferro a la apreciada vida,
No miraré abajo, no abriré los ojos.
Mantendré mi vaso lleno hasta la luz de la mañana,
Porque esto soportando solo por esta esta noche,
Por esta noche.
Despierta
alerta, con un fuerte dolor de cabeza… y se da cuenta. Lee Seunghyun se ha ido.
El olor en el
ambiente, así como su piel desnuda rebosante en la esencia de otra persona le
recuerda que todo fue real.
Los pies en el
suelo fuera de las sábanas revueltas, este descontrol ya pasó… y nunca más se
repetirá.
Dejará que sea
borrada por la sobriedad, y el tiempo. No hay marcha atrás. Disfrutó esa
experiencia, pero la realidad era ésta. No más.
Va al baño,
donde aún queda el vapor de una ducha caliente, huele a jabón. El agua borra
las evidencias, pero la mente está archivando los recuerdos confusos, en que un
cuerpo masculino se entrega hacia él.
La toalla está
húmeda. Maknae al parecer tenía prisa… no hay trabajo, no hay compromisos de
agenda, seguramente va a otro encuentro. “Pobre
chico, no sabe parar.”
Despeja aquel
último pensamiento. Seunghyun es mayor para conocer las consecuencias de sus
actos. Y que Jiyong o managers se encarguen de las estupideces que cometa.
Una reconfortante
afusión, viste la misma ropa con la que llegó, solo que arrugada, maltrecha,
sudorosa, mal oliente a tabaco. Escabullirse como ninja sin ser notado es una
de sus habilidades especiales por ello desaparece sin problemas.
Abandona el
“nido” de su alocada noche de copas. Es hora de volver a la vida.
La realidad le
espera impaciente, una madre que visitar. Un agente con quien discutir el
cronograma de actividades del día y un lugar de trabajo donde desempeñar su rol
estipulado en un contrato.
.
.
.
.
.
Japón es un
país sumamente hermoso, cultura y tecnología combinados.
Una nación
donde es fácil caer en redes engañosas. Está solitario, aprendió a caminar solo
en el medio. Comienza a desenvolverse como maknae lo hace aunque esa cadena de
contactos que tiene, no puede ser superada todavía.
Y otra vez
piensa en ese chico. Tiene ya meses que sucedió “aquello” mas ninguno se ha
dignado en conversar del asunto. En realidad, no hay motivos pero hay una aguja
picando su paz.
Todo es igual
entre ellos, se hablan por conveniencia, solo lo necesario para dejar entre ver
que no se estiman pero tampoco se odian. Las barreras están levantadas, las
zonas neutrales son cuando en la habitación hay más de dos personas. Se evitan
como normalmente lo hacen para no importunar. La indiferencia del menor es
igual, y la suya también. Sin embargo… incomoda un poco. Él aún recuerda ese
brillo de rencor… ¿Por qué le odiaría si ambos estuvieron de acuerdo en sus
acciones?
No debería
importarle, pero su autoestima no soporta ser odiado sin razón. ¿Quién puede
soportarlo? Sobre todo recordándotelo cada momento, sintiendo la hostilidad.
Por eso es más feliz cuando no está cerca del menor, muchos están más relajados
cuando esa presencia no se encuentra presente.
Sí, es
gracioso, sí, es ingenioso… sin embargo, muchas veces, cuando no hay cámaras y
el libreto es dejado de lado, un Lee Seunghyun indiferente, callado y hasta
frío aparece con las personas con quien no tiene estima. Choi sentía mucha
tensión en un momento del pasado, Jiyong era el único que soportaba la lejanía
del otro porque tenía un orgullo mucho más narcisista.
Seungri es
popular y muy divertido. Lee Seunghyun es tan… calculador. De tantas facetas
que se ve, no se puede distinguir cuál es la real. ¿Es ese chico interesado?
¿Es ese hombre “playboy”? ¿Es ese tipo manipulador y adulador? ¿Ese maknae
inmaduro? ¿Es ese crío que de repente suelta frases demasiado banales pero
profundas? ¿Cuál es el verdadero, o será todos ellos juntos, o será ninguno?
.
.
.
.
El sol está alto, estoy hecha un desastre,
Tengo que largarme ahora,
Tengo que escapar de esto,
Aquí vienen los remordimientos,
Aquí vienen los remordimientos.
Una hermosa
dama aleja su soledad junto con una botella de licor. Todos son tan hermosos…
es fácil fascinarse. Y como comprobó hace seis meses, también se puede caer
rendido ante los varones.
Ella está solo
por interés, lo sabe, un buen revolcón. Ebrio como está no le importa jugar con
el engañoso “amor”, solo quiere tener una compañía sin compromisos, sin
remordimientos, y sin estúpidos rencores inexplicables.
Él no es un
santo, ni un ángel… es un hombre joven, rico y famoso. Es también un crío
inmaduro. Es también un “playboy” aunque con tácticas y pensamientos
completamente diferentes. Es un humano, algo que las personas que le rodean
suelen olvidar. No es perfecto. Bueno y malo.
Apura los tragos.
Desactiva la mente y entonces… el calor en su cuerpo aparece, necesita un poco
de calor humano, luego habrá tiempo para tener relaciones amorosas.
El perfume femenino
perturba sus sentidos, la piel es tan sedosa, la voz es un eco resonante,
sumamente excitante. Su interior es tan cálido como es espera.
.
.
.
.
.
Él se ha dado
cuenta, no importa que hace seis meses se acostó con su compañero de grupo
debido a una “alocada noche”, ningún otro hombre le atrajo, desde esa ocasión
ninguna otra piel masculina le llamó la atención, no encontró otro aroma
agradable, no hubo una mano que deseara tocar.
Su gusto por
las mujeres tampoco ha cambiado, su tipo es el mismo, su cuerpo funciona
perfectamente.
Entonces… si
todo está bien…
¿Por qué
demonios siente incomodidad?
Esa pregunta
se hace a la mañana siguiente. La hermosa mujer le sonríe y deja un desayuno de
despedida, es muy probable que no se vuelvan a encontrar en la misma cama.
Come a gusto,
adora el desayuno casero.
Revisa los
mensajes de su móvil, todo normal, todo sin cambios… y ahí se da cuenta, es la
tercera vez que los revisa, los lee detenidamente. ¿Por qué haría eso?
“Estás
esperando…” una vocecita le responde desde su mente. “Esperas un mensaje. Algo que no pasará.”
Frunce el ceño
molesto. Lava los trastos con furia, está enojado, está molesto. ¡No debería
estar así! ¡No debería sentir esa maldita incomodidad!
Peina sus
cabellos revueltos, evita mirar sus ojos. No tiene ánimos de verse en un espejo
y descubrir que está ansioso. Han pasado seis meses… ¿Por qué ahora?
.
.
.
.
.
Se disponía a
leer un libro que tenía desde hace mucho tiempo, es japonés, pero un japonés
avanzado donde pone tanto empeño para entenderlo. Continuaba fingiendo estar
entretenido cuando su móvil suena, un mensaje entrante. Y es tan raro escuchar
esa melodía…da un brinco en su lugar por la sorpresa. Se le queda viendo al
aparato sobre la mesita de estar escuchando las notas musicales; el tono que
asignó a cierto contacto de su móvil. A cada contacto dio una canción de
llamada.
Muerde sus
labios, suspira y lo toma, sea lo que sea… necesita saberlo.
Vacío.
Un mensaje
vacío… no hay letras, no hay fotos, no hay mensaje. Pero ahí está.
El nombre del
contacto atrae, mira ese mensaje que ha abierto, esperando como un idiota a que
las letras decidan aparecer para entender a qué se debe que después de seis
meses finalmente el otro hace contacto directo hacia él.
Media hora
después, ahí está mirando la pantalla. Concluye que en lugar de analizar el
mensaje en blanco, es mejor analizar las acciones.
Una sonrisa se
dibuja en los labios… lo ha entendido después de largas horas. Lo quiere ver.
1,2,3
1,2,3 bebe.
1,2,3
1,2,3 bebe.
1,2,3
1,2,3 bebe.
Apuro los tragos
Hasta que pierdo la cuenta.
Esto se ha
vuelto una rutina cansada y demasiado cliché.
Salen a tomar,
no importa que uno salga antes o no coincidan en el mismo club, tampoco con qué
personas se encuentren… al final terminan en la misma cama, sin preguntas, sin
respuestas, sin nada más que tenerse ahí, arrebatándose el uno al otro.
Sí, el olor
sigue siendo tan agradable a pesar de que apesta a perfumes de mujeres. Sí, la
piel sigue siendo tan suave como la recuerda a pesar de que encontró ciertas
marcas moradas en la clavícula, y esa mano, sigue siendo tibia como sabe que
nadie más la ha estrechado por tanto tiempo como él lo hace.
Una vez, dos
veces, tres veces…
¿A quién le
importa llevar la cuenta, en realidad?
Solo le gusta
maknae, solo con él quiere hacerlo; ningún otro hombre. Su gusto por las
mujeres es el mismo, tiene el mismo ideal para esposa… solo que… por el momento
no tiene intenciones de llevar una relación amorosa seria.
Disfrutar ese
vaivén de caderas, llegar al cielo e infierno juntos encerrados en ese tornado
salvaje. Besos que roban alientos.
Y todo termina
igual, no importa cuánto se esfuerce, no importa cuánto placer le haga sentir,
al final, la mirada de rencor sigue ahí.
“Eres
la persona más indicada para pasar un buen rato. Por eso todos quieren un poco
de tu tiempo, incluyéndome.” Piensa mientras ve como la espalda se aleja una vez
más, sabe que es de mañana, sin embargo, demasiado temprano.
No le molesta
que se marche, tampoco cuando llega cubierto de marcas ajenas, mientras acepte
estar con él, basta. Bastará.
Después de que
le ve salir deja la cama se queda muy curioso de saber por qué siempre el otro sale
tan temprano, debe estar muy agotado apenas habría dormido unas cuantas horas.
¿Se
arrepentirá de sus encuentros? ¿Será eso? No tiene idea alguna, es un poco
complicado y quizás no hay mejor manera que dejar pasar el tiempo, las cosas
deberán amansarse en algún momento.
.
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.
.
Voy a columpiarme sobre el candelabro,
Sobre el candelabro,
Voy a vivir como si el mañana no existiera,
Como si no existiera.
Voy a volar como un ave a través de la noche,
Sentir mis lágrimas mientras se secan.
Voy a columpiarme sobre el candelabro,
Sobre el candelabro.
Daesung no lo
sabe, y es muy probable que ni siquiera lo sospecha, pero no le gusta que se
acerque demasiado porque se siente... vulnerable.
Esas manos que
sujetan con fuerza, esa voz ronca rugiendo, ese estilo bruto para la intimidad
que le emociona pero que al mismo tiempo le lastima.
Él es como las
demás personas, “me ve como una vía de
escape”. Sabe reconocer eso, a las malas ha aprendido que los humanos son
interesados. Así que hay que tratarlas con tal indiferencia. Ojo por ojo,
diente por diente.
Sin embargo,
Kang es distinto. Él se escabulle, derrumba sus defensas y toma lo que quiere y
cuánto quiere de su ser. Ese no era el trato, no era tener sexo casual…. Porque
está perdiendo un poco de sí mismo cada vez que lo ve. No obstante, es incapaz
de alejarse.
En el momento
menos esperado, está escribiendo un mensaje provocativo. Está buscando la
lujuria con seducción, quiere atraerlo como la miel a las abejas. Es cuando
borra los mensajes y aprieta la adicción dentro del cuerpo. Lo soportará, de
ninguna manera perderá ante él.
Estar con un
chico no es tan diferente a estar con una mujer. Lamentablemente, no puede
sentirse tan orgulloso del rol que desempeña, claro, eso dice en su sobriedad
“no volverá a ocurrir”, y luego, cuando las ganas son más inmensas… está ahí,
tocándose pensando enfermamente como le rompía la templanza y caía más bajo. Su
orgullo estaba siendo ultrajado de la manera más vil.
Se considera
un amante experimentado, aunque a su lado, quiere que experimenten en él. Es
tan asqueante. Denigrante. Y lo peor, el mayor no tiene un interés más profundo.
Se acostaron únicamente porque estaban ebrios.
Ni siquiera
respondió a sus preguntas la primera vez.
--¿Estás
seguro de hacer esto? ¿Lo has intentado antes?
Y
mucho menos de detuvo al momento del arrepentimiento…
--Detente…
--Entre jadeos, algo no estaba bien, tenía que pararlo pero él lo ignoró.— No…
quiero… joder… escúchame.
No, y entonces
se siente peor que una puta usada. Un juguete. Un candelabro que mueven a
capricho ajeno en la dirección que quieran… antes él era quién dirigía su
camino. Él, es ahora quien lo domina.
La parte más
vergonzosa es que disfruta mucho. Disfruta estar ahí, en la cama con él,
sintiéndole tan cerca.
Tanto tiempo
llevando el control, se ve vulnerable cuando la persona de quien menos esperaba
le arrebata todo sin ser consciente de lo que le roba. Le despoja de tantas capas.
Eso no es justo.
Esa mano
aferrada a la suya. No importa que tan sudada y pegajosa esté. La sensación cálida
es tan reconfortante. No se siente solo.
Pero los
arrepentimientos llegan a la mañana siguiente. Él solo le ve como un “amigo de
juegos”, nada más, ni siquiera intenta entenderlo. Solo es sexo, aun así le han
robado un fragmento… Daesung se queda con partes de él que no debería tomar. Es
un bruto.
Por ello deja
la cama, cuando le siente profundamente dormido, sale sin importar que tan dolorido
esté el cuerpo o cuan agotado. Va al baño a quitarse todo lo que puede, nunca
es capaz de borrar los besos, las caricias, ni su calor. Con su acostumbrada
galantería falsa, sale de ese cuarto de hotel, de ese motel de paso, de lo que
sea que hayan pagado para tener sexo. Sale, huye rápidamente… va al único lugar
donde siente paz para tocar las heridas y hacer el recuento de los daños… el
Río Han.
En la soledad
quita las “vendas” y mira con detenimiento las heridas internas. Descubre con
preocupación que le han saqueado una vez más, lo destruidos que van dejando sus
sentimientos.
Muerde un
puño, angustiado porque sabe que es su culpa, que nada pasaría si tuviera la
voluntad de parar, y ese era su mayor problema; no quería parar, no aún.
Pasa momentos
pensando, ¿Por qué solo con él? Intentó, en esos seis meses de separación, se
enredó enredarse con varios más, descubrió que no era tan difícil encontrar con
quién hacerlo, sin embargo, su cuerpo sencillamente no cooperaba. No quería y
punto.
En más de una
ocasión tuvo que ceder a modo de compensación, y mientras estaba en esa cama y
le susurraban:
--Abre los
ojos y di mi nombre. ---Apretaba los ojos,
ellos no eran Daesung, no eran él.
Podía darles
su cuerpo como quien le da carnaza a los perros, pero jamás iban a tener de su
persona lo que solo tiene Dae, para él, reserva lo mejor; su entrega completa,
su placer, y las pocas posesiones que todavía le quedan en el alma.
Al final de
esos efímeros y contados encuentros se sintió vacío, pero no despojado. Tomaba
su ropa, se vestía y salía sin más. En casa se bañaba con calma, intentaba no
quebrarse al revisar el móvil, no hubo llamadas, no hubo mensajes, no hubo algo
en absoluto. ¿Estaba esperando de más?
No lloraba,
pudiera ser que Daesung se llevó sus lágrimas. El llanto entonces era de él.
.
.
.
.
El mensaje
vacío. Un grito en silencio.
La tentación pudo
más, seis meses habían pasado de ese encuentro sexual. Seis meses de gran
tortura.
Se encontraba
en la soledad de su casa con una copa de vino, cortesía de Choi Seunghyun. Estar
con su mayor le ponía melancólico, una parte de él que no solía permitir que
emergiera. La debilidad está prohibida.
Entonces,
mientras saboreaba el sabor de un buen vino sentado en el marco de su ventana
ese día cualquiera, tomó su celular, tantas frases atoradas en la garganta,
tantos pensamientos, y lo único que se le ocurrió fue:
“Llámame”
Eso había
escrito, leyó tantas veces lo que tecleó. Hasta que entendió que lo hacía…
¡SeungRi NO RUEGA! Y menos por sexo… seguramente él se está divirtiendo con
otras personas.
Hasta que le
dolió la espalda se quedó en su posición, analizando la situación, evaluando
sus probabilidades, si Daesung no le había llamado en ese medio año era seguro
que no quería volver a saber nada de él y su “desliz”.
“Joder,
Seunghyun… ¿Qué demonios te pasa?” Se repetía mas no había respuesta.
Cansando,
borró el mensaje…y movido por un impulso de verle, lo envió vacío. Así no
habría nada de qué arrepentirse, si el otro no hacía nada era porque
definitivamente es un idiota como los demás, seguro pensará que se equivocó y
seguirían igual, sin hablarse.
Pasaron las
semanas con normalidad.
Él regresó de
Japón, algo en la mirada fugaz que se dedicaban le indicaba un cambio, aunque
no fue capaz de distinguir cuál.
Todo parecía
normal, hasta que en grupo salieron a tomar como parte de búsqueda de
patrocinios… y ellos dos terminaron en una cama. Esa ocasión cómo disfrutó
estar a su lado, sí, estaban ebrios, pero se buscaron; era lo único importante.
Él volvió a poseer cada parte, volvió a ultrajarle y lastimarlo de manera no
física. Y ese rencor que tanto extrañaba volvió a su pecho después del orgasmo.
Esa noche se
volvió a repetir, sin darse cuenta ya eran demasiado frecuentes. Sí,
alcoholizados, pero sedientos del otro.
Le encantan
sus maneras torpes entre las sábanas, es como un ser primitivo que no puede
contenerse, Dae aún es muy inocente al menos, más que él. Le fascinaba ese
brillo oscuro en los ojos, las manos poderosas y pesadas que no son sutiles
para acariciar. Los labios hambrientos que consumen alientos.
Con su hyung,
busca la mirada del amante, gime alto y araña, repite un nombre. Se deja tomar
como no permitiría jamás que le tomaran.
Le resta
importancia que a la mañana siguiente duela. Encariñarse está mal, no obstante le
es inevitable.
Esa mano que
busca insistente a la suya. Los dedos que juegan con los suyos. Esa calidez
regresa a su pecho aunque por breves momentos revolotee libre.
El orgasmo es
un suplicio demasiado delicioso que no piensa dejar de disfrutar. El mayor le
eleva y luego, lo deja caer contra la realidad. Sexo ocasional.
Se marcha
antes de que el otro lo haga porque… bueno, no está seguro del por qué lo hace,
solo actúa.
“Mentiroso…” Se burla de
él su consciencia. “Quieres que te
detenga.”
Mientras su
piel y el jabón batallan por borrar la esencia de Kang, espera que eso ocurra,
quiere que despierte, que le detenga con cualquier estupidez, pero que
demuestre que le interesa.
Inclusive
camina lentamente hacia la puerta, no lo mira, porque sus esperanzas están bien
sembradas por obra del demonio. Nada ocurre.
Se queda viendo
la puerta. Salió de esa habitación, espera a que el otro salga y le busque. No,
eso no ocurre y no entiende por qué duele si es algo normal. Además ¿Por qué
iba a retenerlo?
“¿Qué estás
haciendo?” Cuestiona mentalmente. No quiere ver la realidad.
Pero me aferro a la apreciada vida,
No miraré abajo, no abriré los ojos.
Mantendré mi vaso lleno hasta la luz de la mañana,
Porque estoy soportando solo por esta noche.
Ayúdenme, me aferro a la apreciada vida,
No miraré abajo, no abriré los ojos.
Mantendré mi vaso lleno hasta la luz de la mañana,
Porque estoy soportando solo por esta noche,
Por esta noche, por esta noche.
¿Cómo ha
podido soportar tanto?
La esperanza.
Esa es la culpable de todo. De qué aún siga ahí, permitiendo que las manos tan
conocidas de su hyung se aferren a sus caderas de manera pecaminosa.
Sonríe
tristemente. Hyung está loco por tenerle, no porque sienta lo mismo que le
atormenta, algo que él sí ha reconocido más no ha aceptado del todo.
El alcohol
sigue siendo el mejor aliado de ambos. Porque sabe que Dae, por voluntad propia
no estaría recorriendo su cuerpo debajo de la ropa.
Un Daesung
sobrio no le azotaría contra el tocador para desvestirle.
Un Daesung
sobrio no se permitiría semejante desliz.
En cambio, un
Daesung embriagado… lo sujeta con demasiada confianza, lo besa con demasiada
intención de arrancarle el alma. El Kang ebrio, le brinda tanto placer como
dolor. Le toca con tanta brutalidad como sujeta suavemente su mano.
Lee Seunghyun le
obsequia lo que otros y otras exigen de él, pero que solo reserva para ese
hombre que quiere tanto.
Suspira
apresuradamente. Los besos asfixiantes son sus favoritos, le hacen vibrar cada
parte de su cuerpo. El calor, la cercanía, el roce… se entregará sin reservas.
Jugará con él brindándole diversión al encuentro efímero.
Ya son capaces
de intercambiar frases largas en medio de la acción. Maknae puede decirle
cientos de veces cómo desea que se lo haga, puede soltar frases que esconden
significados sin arrepentirse de nada. Y él responderá con otro tipo de
comunicación.
Fingirá que
todo es un juego, una horrible costumbre mas no ocultará sus sentimientos, los
liberará cual mariposas revoloteando al aire, y si Daesung algún día decide
atraparlas, antes de que huyan o mueran, será una gran dicha. Mientras, se
ofrecerá como no se ofrece a nadie más. Tocará y dejará que hagan de él lo que
el otro se le antoje.
Los sudores se
mezclan, la cama los atrapa cuando se dejan caer descuidadamente. Sus miradas
conectadas por el mismo motivo contemplan las acciones y reacciones del otro.
Están cómodos, demasiado cómodos.
Giran presos
del tornado de emociones desatadas. Los viejos malos hábitos aparecen
sacudiendo sus sentidos.
Desconectan la
consciencia, olvidan quienes son, de dónde son, a dónde pertenecen… en esos
instantes solo son ellos dos en la cama.
Él sabe que
Kang solo quiere tenerlo, y no se negará. Sabe que nada serio va a pasar, y lo
ha aceptado.
Ya no hay
escapatoria.
Porque estoy soportando solo por esta noche,
Oh, estoy soportando solo por esta noche,
Por esta noche.
“No
importa, mientras desee mi cuerpo, está bien. Él vendrá.”
Sonríe melancólicamente
mientras camina por ese pasillo. Después de salir de la habitación se queda
mirando la puerta, esperando que ésta se abra y el otro vaya en su búsqueda,
pero como siempre, no ocurrió.
Así que con
los pedazos que le quedan, sube a su auto dirigiéndose al único lugar donde
puede tener la paz suficiente para hacer el recuento de los daños y levantar un
inventario de lo que le han arrebatado. Ésta ocasión sirvió para darse cuenta
que aunque el pensamiento anterior le daba esperanzas, éstas desparecen porque
nada está quedando. Pronto se quedaría sin nada más que darle a Daesung. Está
muriendo rápidamente.
“Está
bien. Solo una noche más.”
Promesa vacía.
Triste sentimiento dominando sus sentidos. Él jamás le va a querer como espera.
“Esto
siempre ocurre porque soy la mejor compañía para pasar un buen rato” Pero por dentro, desea que alguien detenga
sus delirios y le brinde estabilidad. ¡Lo que daría por obtener un poco de razón
a su locura! ¡No solo es otro cuerpo! ¡No solo es una zorra más! También quiere ser salvado.
¿Es tan malo
querer ser salvado?
--¿Qué pasará
cuando todo termine? ---En esos momentos en que suelta la pregunta observando
el hermoso paisaje que tenía frente a él, su móvil suena.
“Siempre
habrá quién llame para pasar un buen rato.” Amargo pensamiento.
El tono
insiste. Él no tiene ganas de jugar con alguien, no quiere embriagarse y tener
sexo. Por esta ocasión desea otra cosa que le puedan ofrecer, necesita de un
consuelo, no de una aventura.
El silencio
llega para confort de su alma herida.
Después, un
tono que tantas veces esperó escuchar pero que llevaba tiempo sin oírlo provocó
una reacción. Una llamada entrante.
Tomó el
aparato, vio la pantalla y de inmediato, muy por el contrario a esa persona,
respondió antes que la melodía terminara.
“La
vista del Río Han en la madrugada es hermosa ¿No lo crees?”
La voz
profunda de Kang Daesung se dejó escuchar sin esperar un saludo o algo más.
--Es
reconfortante. ---¿A qué se deberá ese comentario? Hyung le confunde mucho.
“A
mí también me gusta. ¿Qué piensas sobre compartirla?”
--Sería
genial. ---Una emoción poderosa sacudió su ser. Compartir algo más que una cama
y la pasión.
“Traje
café de la máquina expendedora. ¿Dónde quieres tomarlo? ¿Dentro o afuera?”
--Afuera hace
frío.
“Entonces,
abre la puerta para que pueda entrar.”
La llamada terminó
súbitamente. Al volver la mirada, ahí estaba. Con su cabello revuelto
completamente mojado. Se notaba que se duchó a las prisas. La camisa mal
puesta, el abrigo oscuro, en un brazo llevaba latas de café, y en la otra mano,
el móvil.
Abrió la
puerta del copiloto, el aire frío se coló, pero cesó en cuanto el otro cerró.
Extendió una lata.
--Gracias.
---Toma la bebida.
Kang sonrió.
Se quedaron en
silencio bebiendo el café, disfrutando de la compañía sin estar ebrios. Quizás
con resaca, pero eso tampoco era tan seguro… y ambos lo notan. Esa noche no
estuvieron realmente ebrios, solo fingían. Mintieron para estar juntos, fueron
un par de cobardes.
Demonios, eso
es vergonzoso.
--Creo que
tenemos mucho de qué hablar. –--Rompió el silencio al notar que su hyung no
pensaba empezar la conversación.
--Sí.
---Respondió tímido el otro dando un sorbo.
--Pero por el
momento… ----Encendió el estéreo del vehículo, una canción comenzó a sonar, el
volumen bajo le daba una presencia casi imperceptible.--- …Solo quiero estar
así contigo.
Cuando la mano
descansó, la del mayor, la atrapó y la encerró entre sus dedos.
Tímidos como
estaban en esos momentos en que desenmascaraban y se dejaban ver, no quisieron
romper el momento. Soltaron suspiros de gusto, tanto como un gato ronroneando
perezosamente feliz.
Ellos están
felices aunque no estén dando brincos ni gritos eufóricos. Dejaron pasar un par
de horas. La vista se iba aclarando tan lento pero no lo suficiente para su gusto,
si fuera por su voluntad, que el tiempo caminara aún más atrasado. Los rayos
del amanecer teñían el cielo. Un nuevo día.
--Creo que te
quiero. ---Daesung soltó repentinamente sin mirar a maknae que se volvió
desconcertado. Estaba avergonzado por decir aquello, pero no iba a negarse un
impulso de honestidad. A maknae le gusta la sinceridad sin rodeos.
No se percató
de una débil sonrisa formándose en esos labios que tanto gusta besar.
--Creo que yo
también te quiero. ---Respondió el otro mientras regresaba con calma a su
posición anterior sin borrar la tenue sonrisa.
Y las manos se
estrecharon más.
FIN.
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NOTAS DEL AUTOR:
Holaaa ^^ tanto tiempo sin publicarles algo nuevo.
Es Songfic (o algo así) está recién salido de la "fabrica" ^^
Lamento mucho los errores, espero que les haya gustado.
No olviden dejar sus comentarios, quejas, reclamos, etc, todo con respeto, por favor.
^^
Cualquier duda, aclaración y sugerencia, ya saben dónde encontrarme.
Lindo Domingo para todos.
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